Los especialistas no registraron cambios significativos en su comportamiento, aunque decidieron intensificar las tareas de vigilancia para conocer con mayor precisión qué está ocurriendo en el área protegida.
Las autoridades provinciales remarcaron que la situación no representa un peligro para las poblaciones cercanas ni para los trabajadores que desarrollan actividades en la región. No obstante, se dispuso una serie de medidas preventivas que incluyen la instalación de equipos de telemetría para monitoreo en tiempo real y la delimitación de un perímetro de seguridad de dos kilómetros alrededor del punto donde se detectó la anomalía.
Además, organismos provinciales y nacionales comenzaron a trabajar de manera coordinada para analizar el fenómeno. Entre ellos se encuentra el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), que realizará tareas de monitoreo sísmico y estudios específicos para obtener más información sobre la evolución de la actividad.
Uno de los aspectos destacados por el Gobierno neuquino es que en las cercanías del sitio donde se detectó el punto de calor no existen desarrollos de explotación hidrocarburífera no convencional, por lo que en una primera evaluación quedó descartada cualquier vinculación con actividades relacionadas con Vaca Muerta.
Un volcán singular en la Patagonia
El Auca Mahuida forma parte de una reserva natural protegida del norte neuquino y es considerado uno de los sistemas volcánicos más particulares de la Patagonia. Su nombre proviene del mapuche y suele interpretarse como “cerro solitario” o “montaña aislada”.
A diferencia de otros volcanes argentinos ubicados sobre la cordillera de los Andes, este macizo se encuentra emplazado en una zona de mesetas y presenta características geológicas únicas que lo convierten en un objeto de estudio permanente para especialistas en vulcanología y geología.

Los investigadores sostienen que la región conserva evidencias de antiguos procesos volcánicos que contribuyeron a modelar gran parte del paisaje actual del norte de Neuquén. Por ese motivo, cualquier manifestación térmica o sísmica genera especial interés científico.
Qué buscan determinar los especialistas
Tras la detección de la anomalía térmica, los equipos técnicos iniciaron una etapa de observación permanente para establecer si se trata de un fenómeno geotérmico aislado o si podría estar vinculado a procesos internos del sistema volcánico.
Para ello se utilizarán imágenes satelitales, sensores remotos y monitoreos sísmicos que permitirán evaluar la evolución del área en tiempo real. Los expertos aclararon que por el momento no existen indicadores que permitan hablar de una erupción inminente ni de una situación de riesgo para la población.
Sin embargo, remarcaron que este tipo de manifestaciones requiere un seguimiento constante para detectar cualquier cambio que pueda producirse en el comportamiento del volcán.
Vigilancia permanente en la región
La Patagonia cuenta con diversos sistemas de vigilancia volcánica debido a la presencia de numerosos complejos activos o potencialmente activos tanto en Argentina como en Chile.
En los últimos años, organismos científicos y de protección civil reforzaron los mecanismos de monitoreo para responder de manera temprana ante anomalías térmicas, emisiones de gases o incrementos de la actividad sísmica. En la mayoría de los casos, estos fenómenos derivan en estudios preventivos sin que ello implique necesariamente la ocurrencia de una erupción.
Por el momento, las autoridades neuquinas insisten en llevar tranquilidad a la población y sostienen que el objetivo principal es continuar reuniendo información científica para comprender el origen y la evolución de la actividad detectada en el Auca Mahuida.
Fuente Medios

