El presidente Javier Milei tomó juramento a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete, en reemplazo de Manuel Adorni, y abrió una nueva etapa dentro del Gobierno, con mayor peso de dirigentes provenientes del PRO y de la política tradicional en la conducción de la gestión.
La incorporación de Santilli busca fortalecer el vínculo con gobernadores, legisladores y otros actores políticos en un contexto en el que el oficialismo necesita reunir apoyos para avanzar con su agenda legislativa.

Con una extensa trayectoria en la gestión pública, Santilli ocupó cargos durante distintas administraciones y en los últimos años se desempeñó como uno de los principales referentes del PRO en la provincia de Buenos Aires.
Según publicó medios, su llegada fue bien recibida por sectores políticos y empresariales que reclamaban una conducción más orientada al diálogo institucional tras la salida de Adorni.
Dentro del oficialismo reconocen que la designación refleja una nueva etapa del Gobierno, con una estructura que incorpora dirigentes de experiencia política para sostener la gobernabilidad y avanzar con las reformas previstas.

El Gobierno prepara una reforma del Código Civil
Con el nuevo esquema político, la Casa Rosada trabaja en uno de los proyectos legislativos que considera prioritarios: una reforma integral del Código Civil y Comercial.
La iniciativa fue elaborada por un equipo encabezado por Manuel García-Mansilla dentro de la Fundación Faro y cuenta con la revisión del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

Según trascendió, el proyecto será enviado al Congreso en las próximas semanas y buscará introducir modificaciones vinculadas, entre otros aspectos, a la protección de la propiedad privada y diversos institutos del derecho civil.
Un escenario económico con señales mixtas
Mientras reorganiza el gabinete político, el Gobierno continúa apostando a la evolución de la economía como principal activo de cara a los próximos desafíos electorales.
Entre los indicadores que destacan en la Casa Rosada figuran la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria, el aumento de las reservas del Banco Central y la baja del riesgo país.

Sin embargo, persisten señales de debilidad en distintos sectores de la actividad. Durante los últimos meses se registraron caídas en la producción industrial, retrocesos en la industria automotriz, un aumento de la morosidad en los créditos destinados a familias y una disminución de la recaudación tributaria en términos reales.
En este contexto, el Gobierno busca combinar la reorganización política con el impulso de nuevas reformas estructurales, mientras apuesta a consolidar la estabilidad económica y fortalecer su respaldo legislativo durante la segunda mitad del mandato.
Fuente: Medios

