Un telescopio de la NASA caerá a la Tierra: por qué Argentina está entre las posibles zonas de impacto

El observatorio espacial Swift finalizó su misión tras más de 20 años en órbita y se espera que reingrese a la atmósfera en las próximas semanas. Aunque gran parte de la estructura se desintegraría durante el descenso, algunos fragmentos podrían llegar a la superficie terrestre.
Un telescopio de la NASA caerá a la Tierra: por qué Argentina está entre las posibles zonas de impacto

La NASA confirmó el final de la misión del Observatorio Swift Neil Gehrels, un telescopio espacial que permanece en una órbita cada vez más baja y cuyo reingreso a la atmósfera terrestre está previsto para las próximas semanas. Debido a la trayectoria del satélite, Argentina se encuentra entre las regiones por las que podría pasar durante su descenso, aunque todavía no se puede establecer un lugar preciso de caída.

Según la información difundida sobre la misión, la nave atravesará un proceso de desintegración al ingresar en la atmósfera. La NASA considera improbable que el reingreso provoque daños a personas, aunque algunos componentes podrían sobrevivir al descenso y alcanzar la superficie.

El observatorio Swift, que estuvo más de 20 años en funcionamiento, finalizó su misión y se espera que reingrese a la atmósfera en las próximas semanas.

Sin embargo, que el país esté dentro de esa franja orbital no significa que el telescopio vaya a caer necesariamente en territorio argentino. La ubicación final dependerá de la evolución de su órbita y de las condiciones del reingreso, por lo que será necesario seguir las actualizaciones de los organismos responsables.

El observatorio dejó de operar formalmente el 20 de octubre, cuando el equipo de la misión envió la orden final para detener sus actividades. Desde entonces, el seguimiento se concentra en su descenso y en la estimación de la trayectoria que seguirá hasta ingresar en la atmósfera.

La imposibilidad de concretar esa maniobra, junto con el descenso acelerado por la actividad solar, terminó por sellar el final de las operaciones. El equipo de Penn State, encargado de la gestión del vuelo, continuó con las tareas vinculadas al cierre de la misión.

Más de dos décadas de descubrimientos

El Swift fue lanzado en noviembre de 2004 y tenía una misión inicial de dos años, pero permaneció operativo durante más de 20 años. En ese período, capturó más de 1,5 millones de imágenes y generó un archivo científico de aproximadamente 12 terabytes, que contribuyó a la publicación de unos 7.000 artículos académicos.

La misión tuvo un papel relevante en la investigación de las fusiones de estrellas de neutrones y en el estudio de los resplandores posteriores a las explosiones cósmicas. Aunque el satélite se encamina hacia su reingreso, los datos recopilados durante estas dos décadas seguirán disponibles para futuras investigaciones.

Fuente: Medios

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