El gobernador Rolando Figueroa en Buenos Aires el convenio por el cual catorce operadoras de Vaca Muerta prefinanciarán las obras viales de la cuenca. Participaron YPF, Chevron, Pampa Energía, Pan American Energy, Phoenix, Pluspetrol, Shell, Total Austral, Vista, Geopark, Harbour Energy, Wintershall Dea, Continental Resources y Tecpetrol, todas integrantes de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos. El mandatario lo definió con una fórmula sencilla: “Esto es un win-win. Los fondos son de la provincia, porque es un anticipo de regalías”.
La aclaración no es menor y conviene detenerse en ella. No se trata de un aporte gracioso de las empresas ni de una obra donada, sino de un adelanto sobre regalías que la provincia iba a cobrar de todos modos. Lo que cambia es el momento: el dinero entra ahora, cuando las rutas hacen falta, y no dentro de cuatro años. Las primeras obras son las que sostienen el tránsito pesado de la cuenca, entre ellas la pavimentación de la Ruta 8 hasta el “Camino de Tortuga” y los trabajos sobre la Ruta 6 en Rincón de los Sauces, que permitirán evitar el paso por Añelo. Para octubre, según anticipó Figueroa, habrá más de mil kilómetros en marcha.
Diez días después, la mesa se corrió a otra escala. La vicepresidenta regional del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, llegó a Neuquén con su equipo para evaluar nuevas alternativas de financiamiento. La visita había quedado acordada durante la gira del gobernador por Estados Unidos, y la delegación no se quedó en el despacho: recorrió Vaca Muerta para entender de primera mano las necesidades de infraestructura de la cuenca.
El organismo ya tiene dinero puesto en la provincia. La especialista senior en Infraestructura, Verónica Raffo, recordó que el Banco Mundial aprobó un proyecto de 150 millones de dólares destinado a construir infraestructura para la diversificación económica y el empleo, con foco en rutas turísticas de la cordillera: el camino a Villa Meliquina, un tramo en Villa Traful y obras en el norte, en la zona de Manzano Amargo y Varvarco. La palabra que ordena esa cartera es diversificación, y Figueroa la usó sin rodeos al hablar de “esta reconversión que estamos haciendo de Neuquén”. El gas paga el asfalto de Vaca Muerta; el Banco Mundial financia el asfalto que lleva al turismo.
La tercera mesa fue federal y tuvo otro protagonista. En San Juan, el ministro de Seguridad Matías Nicolini expuso ante sus pares de todo el país en el III Consejo de Seguridad Interior. Presentó los resultados de la desfederalización del narcomenudeo, los avances en capacitación policial y la incorporación de las Taser 10, un equipamiento que por ahora ninguna otra provincia argentina tiene. También anticipó el Primer Congreso de Abordaje Integral del Suicidio, previsto para fin de mes en Casa de Gobierno y destinado a las fuerzas de seguridad. En el mismo encuentro, Neuquén firmó con la Nación un acta de cooperación por la visita del Papa León XIV en noviembre.
Las tres escenas ocurrieron en distintos lugares y con distintos interlocutores, pero responden a un mismo modo de gobernar. La provincia negocia con las petroleras el adelanto de su propia renta, con un organismo multilateral la infraestructura que no depende del petróleo y con el Estado nacional las políticas que exigen coordinación. En ninguna de las tres mesas Neuquén llegó a pedir: llegó con un plan escrito y algo para mostrar. “El proceso de transformación de la provincia ya empezó y eso llama mucho la atención”, dijo Figueroa al repasar su gira por Washington y Houston. Esa es, en definitiva, la diferencia entre gestionar la coyuntura y construir poder.

