Solo 50 de cada 100 estudiantes que comienzan la primaria en Argentina logran llegar a sexto grado en el tiempo previsto, sin repetir ni abandonar y con conocimientos satisfactorios en Lengua y Matemática.
El dato surge de un informe de Argentinos por la Educación, que analiza las trayectorias escolares y los resultados de aprendizaje de los alumnos. El estudio muestra que, aunque hubo una mejora en la permanencia dentro del sistema educativo, el desafío de garantizar aprendizajes sigue pendiente.
“La mejora en las trayectorias es una buena noticia, pero no alcanza: todavía tenemos una deuda enorme para lograr que todos los chicos aprendan lo que tienen que aprender al finalizar la primaria”, advirtió María Sol Alzú, coautora del informe.
¿Qué pasa en Río Negro y Neuquén?
Si bien existen diferencias entre las distintas jurisdicciones, Río Negro presenta una tendencia similar a la nacional, de acuerdo con el análisis.
En el caso de Neuquén, los resultados deben interpretarse con cautela porque la muestra utilizada no fue representativa de toda la provincia debido a una sobrerrepresentación de escuelas privadas.
El informe permite observar que el problema no se limita a la permanencia de los estudiantes en las aulas, sino que también está relacionado con qué aprendizajes logran adquirir durante la primaria.

El estudio muestra que el 94% de los alumnos que ingresaron a primer grado en 2020 llegó a sexto grado en 2025 dentro del tiempo teórico esperado.
Sin embargo, cuando ese dato se cruza con los resultados de las pruebas Aprender, el panorama cambia considerablemente. De ese grupo, solo el 54% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática.
La diferencia entre ambas materias es uno de los principales puntos de preocupación. En Lengua, el 79% alcanzó desempeños satisfactorios, mientras que en Matemática el porcentaje se redujo al 58%.
“Que los chicos estén en la escuela es una condición indispensable, pero el objetivo no puede terminar ahí, tienen que aprender”, sostuvo Alzú.
Matemática, la materia que más preocupa
Las dificultades en Matemática aparecen como uno de los principales desafíos que enfrenta el sistema educativo. Según la investigadora, los conocimientos adquiridos durante la primaria constituyen la base de los aprendizajes posteriores. Cuando los estudiantes llegan al siguiente nivel con dificultades acumuladas, disminuyen sus posibilidades de avanzar exitosamente.
El informe plantea así una diferencia importante: permanecer en la escuela no es suficiente si esa trayectoria no está acompañada por aprendizajes efectivos.
La provincia donde vive también influye
Los resultados muestran además importantes diferencias entre las jurisdicciones. La Ciudad de Buenos Aires encabeza el Índice de Resultados Escolares (IRE), con un 67% de estudiantes que llegan al final de la primaria en tiempo y forma y con los conocimientos esperados.
En el extremo opuesto aparece Chaco, con apenas un 33%. La brecha evidencia que las oportunidades educativas no son iguales en todo el país y que el lugar donde viven los estudiantes está relacionado con sus posibilidades de alcanzar los aprendizajes esperados.

También pesa la situación socioeconómica
El informe identifica una relación marcada entre los resultados educativos y el nivel socioeconómico de los estudiantes. Las jurisdicciones con mejores indicadores suelen presentar una mayor proporción de alumnos de sectores medios y altos, mientras que los resultados más bajos se concentran en contextos de mayor vulnerabilidad.
Para Alzú, esta situación obliga a que las políticas educativas tengan especialmente en cuenta a los estudiantes que parten de condiciones más desfavorables.
En términos históricos, el Índice de Resultados Escolares muestra una mejora, aunque desde Argentinos por la Educación la califican como un escenario de “estancamiento”.
Para la cohorte 2011-2016, el índice nacional era del 46%. En la cohorte 2020-2025, alcanzó el 50%.
“Después de una década, seguimos viendo que apenas la mitad de los estudiantes llega al final de la primaria con los aprendizajes esperados”, señaló Alzú.
El dato refleja una situación paradójica: mientras las tasas de abandono y repitencia disminuyeron, todavía persisten dificultades importantes para garantizar que los alumnos incorporen los conocimientos fundamentales.
Dónde deberían concentrarse los esfuerzos
Según la investigadora, el IRE puede funcionar como una herramienta para orientar las políticas educativas y definir dónde es necesario concentrar recursos y estrategias.
Las diferencias entre materias, provincias y niveles socioeconómicos muestran que los problemas no se presentan de la misma manera en todo el país.
Entre las prioridades aparecen Matemática, los estudiantes que viven en contextos de mayor vulnerabilidad y las jurisdicciones con los indicadores educativos más bajos.
Las familias también pueden cumplir un rol complementario en el acompañamiento cotidiano. En Lengua, Alzú destacó la importancia de fomentar hábitos de lectura, mientras que en Matemática valoró el uso de propuestas lúdicas y situaciones de la vida cotidiana para acercar los contenidos.
Sin desplazar la responsabilidad central de la escuela, estos apoyos pueden ayudar a consolidar los aprendizajes básicos.
La deuda pendiente con Matemática
Alzú destacó que las políticas educativas implementadas en los últimos años contribuyeron a reducir el abandono y la repitencia y permitieron mejorar algunos indicadores.
También recordó el avance de las estrategias destinadas a fortalecer la alfabetización y la comprensión lectora, un área que durante años concentró buena parte de las preocupaciones educativas. Ahora, sostuvo, el desafío pasa especialmente por Matemática.
“Así como sucedió en su momento con alfabetización (…) hubo un despliegue de políticas y medidas que acompañaron a que los chicos puedan efectivamente desarrollar y mejorar sus habilidades lectoras, de escritura y de comprensión, con matemática claramente hay una deuda pendiente”, concluyó.
Fuente: Medios.

