Qué es el adenocarcinoma pulmonar, el tumor maligno que le extirparon al papa León XIV

La Santa Sede confirmó que el análisis histológico del nódulo extirpado al papa León XIV en el Policlínico Gemelli reveló un adenocarcinoma pulmonar.
Qué es el adenocarcinoma pulmonar, el tumor maligno que le extirparon al papa León XIV

El adenocarcinoma pulmonar, un tumor maligno que se origina en células glandulares del pulmón, fue confirmado este martes en el papa León XIV durante la cirugía a la que se sometió en el Policlínico Gemelli de Roma. Los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida y el examen histológico realizado en el quirófano confirmó el diagnóstico. La Santa Sede informó que la operación concluyó sin complicaciones.

El dato central para conocer el alcance de la enfermedad llegará con el análisis definitivo de la pieza quirúrgica y de los ganglios extraídos durante la operación. Ese estudio permitirá establecer el estadio del tumor, determinar si la enfermedad estaba limitada al pulmón y definir si el Papa necesitará algún tratamiento posterior.

El doctor Claudio Martín, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming (IAF), explicó que el adenocarcinoma constituye la variedad más frecuente entre los cánceres de pulmón. “Aproximadamente un 70% de todos los cánceres de pulmón son adenocarcinomas”, afirmó. El especialista precisó que puede asociarse con el tabaquismo, aunque también se presenta en personas que nunca fumaron.

Para Martín, el pronóstico depende de tres variables: el tamaño de la lesión, el estadio de la enfermedad y el eventual compromiso de los ganglios linfáticos. “Si el tumor es pequeño, menos de dos o tres centímetros, las posibilidades de curarse son altísimas, casi el 77 o 79%, siempre y cuando los ganglios no estén afectados”, sostuvo.

“Un tumor de menos de un centímetro, sin compromiso ganglionar, puede tener una posibilidad de curación de alrededor del 92%”, explicó Martín como referencia general. En cambio, cuando las lesiones alcanzan los siete centímetros, esa perspectiva puede descender hasta cerca del 53%.

El estudio de los ganglios definirá si requiere otro tratamiento
La cirugía permitió extirpar el lóbulo inferior derecho y obtener tejido para su análisis. También ofrece la posibilidad de evaluar ganglios del pulmón y del mediastino, un paso relevante para determinar si las células tumorales permanecieron circunscriptas a la lesión o si alcanzaron otras áreas.

“Si el tumor mide más de cuatro centímetros o los ganglios tienen enfermedad, entonces va a requerir un tratamiento postoperatorio de quimioterapia o algún otro tipo de tratamiento”, señaló Martín. Esas alternativas pueden incluir quimioterapia, inmunoterapia o tratamientos dirigidos, según las características biológicas del tumor y los resultados de la anatomía patológica.

El informe final no suele estar disponible el mismo día de la intervención. Aunque el examen intraoperatorio puede confirmar que una lesión corresponde a un tumor maligno, el procesamiento completo de las muestras requiere varios días. Ese análisis permite clasificar con mayor precisión el adenocarcinoma, medir su extensión dentro del tejido extraído y evaluar los ganglios.

Los estudios previos, como la tomografía computarizada, la tomografía por emisión de positrones o la resonancia, aportan información sobre la ubicación y las características de una lesión. Sin embargo, el diagnóstico definitivo se obtiene a partir del tejido. La biopsia o el examen histológico permiten identificar si hay células cancerosas y establecer de qué tipo de tumor se trata.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, este tipo de cáncer puede aparecer en las células que recubren esas estructuras. Suele localizarse en zonas periféricas del pulmón y, en sus etapas iniciales, puede no provocar síntomas evidentes. Por esa razón, algunos casos se detectan de manera incidental en estudios solicitados por otras causas.

La Mayo Clinic incluye entre las señales que requieren consulta médica la tos persistente, el dolor en el pecho, la falta de aire, la ronquera y la pérdida de peso sin una causa aparente. Esos síntomas no son exclusivos del cáncer de pulmón y pueden corresponder a otras afecciones respiratorias, por lo que requieren una evaluación médica.

El doctor Pablo Jordán, especialista en Neumonología y asesor médico de Helios Salud, explicó que la enfermedad puede advertirse por síntomas respiratorios, aunque también aparece en controles de rutina. “En una radiografía observamos que existe algún nódulo o una masa pulmonar, y luego continuamos con estudios de mayor precisión, como la tomografía de tórax”, indicó.

El tabaquismo representa el principal factor de riesgo para el cáncer de pulmón en general. Sin embargo, Martín destacó que el adenocarcinoma puede diagnosticarse también en pacientes sin antecedentes de consumo de tabaco. La evolución depende del tamaño de la lesión, de su extensión, de las características moleculares de las células tumorales y del estado general de salud de cada persona.

La especialista consideró que el tamaño reducido de la lesión abre una expectativa favorable, aunque aclaró que la conducta médica dependerá de la información completa que aporte el estudio posterior. “De todas formas, al ser de un tamaño tan pequeño y estar circunscripto, creo que no va a tener ninguna complicación”, afirmó.

Putruele señaló que la necesidad de tratamientos complementarios dependerá de la eventual presencia de células tumorales en los ganglios o el mediastino. “Se verá si hace falta o no hacer tratamiento porque tres milímetros, probablemente sin más invasión a otros lugares, digamos ganglios o al mediastino, me parece que no requeriría ninguna conducta específica”, sostuvo.

La técnica utilizada para operar al Papa fue una resección videoasistida, un procedimiento que permite a los cirujanos trabajar a través de pequeñas incisiones, con apoyo de una cámara. La operación consistió en una lobectomía, es decir, la extracción de uno de los lóbulos que componen el pulmón.

El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo tiene dos, debido al espacio que ocupa el corazón. La resección de un lóbulo puede indicarse cuando el tumor está localizado y existe suficiente función respiratoria para que el paciente tolere la intervención.

Cuando la enfermedad alcanza ganglios del mediastino u otros órganos, el abordaje puede ser diferente. En esos casos, los equipos tratantes evalúan esquemas de quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas, de acuerdo con el estadio y las condiciones clínicas del paciente. “La radioterapia y la quimioterapia apuntan a tener control de la enfermedad a largo tiempo”, señaló Jordán.

Las terapias dirigidas se utilizan en tumores que presentan determinadas alteraciones genéticas o moleculares. Para establecer si un paciente puede recibirlas, los médicos analizan el tejido tumoral en busca de mutaciones específicas. La inmunoterapia, por su parte, busca que el sistema inmunitario reconozca y ataque las células cancerosas.

La Santa Sede no informó si León XIV requerirá tratamientos complementarios ni difundió los resultados definitivos de los estudios sobre los ganglios o la pieza quirúrgica. Esos datos serán determinantes para conocer el alcance del diagnóstico y los próximos pasos de su atención médica.

El pontífice, de 71 años, permaneció cerca de tres horas en el quirófano, aunque el procedimiento tuvo una duración aproximada de 90 minutos. Tras despertar de la anestesia y pasar un período de observación, regresó a su habitación en la décima planta del centro de salud.

En las próximas semanas, León XIV tiene previsto realizar un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú, entre el 6 y el 17 de noviembre. La agenda oficial contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre. La confirmación de ese itinerario dependerá de su evolución y de las indicaciones médicas posteriores a la cirugía.

Fuente Medios

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