Pasajeros relataron momentos de tensión en el vuelo de JetSmart que regresó a Neuquén tras un intento fallido de aterrizaje
Pablo Gómez viajaba en la fila 18 de la aeronave que intentó aterrizar en Aeroparque en medio de una tormenta eléctrica. Relató escenas de angustia, pasajeros descompuestos y una larga espera tras el regreso a Neuquén.
Entre los pasajeros se encontraba Pablo Gómez, quien describió el clima que se vivió dentro del avión durante el regreso. Según contó, el viaje estuvo marcado por demoras desde antes del despegue y, posteriormente, por un extenso período de turbulencias que generó preocupación entre quienes viajaban a bordo.
La partida estaba prevista para las 17:30, pero fue reprogramada en varias oportunidades hasta que finalmente el avión despegó alrededor de las20:15.
De acuerdo con el relato de Gómez, cerca de las 21:30 la aeronave inició el descenso hacia Aeroparque, pero las condiciones climáticas complicaron la maniobra.
“Intentó aterrizar, pero como no había condiciones de visibilidad, tuvo que volver a ascender inmediatamente y guardó el tren de aterrizaje”, explicó.
En un primer momento, los pasajeros pensaron que el avión permanecería algunos minutos sobrevolando la zona para intentar un nuevo aterrizaje. Sin embargo, la tripulación decidió regresar a Neuquén luego de que la aeronave fuera alcanzada por un rayo durante el procedimiento, en medio de una fuerte tormenta eléctrica que afectaba el área de Aeroparque.
Una hora y media de turbulencias
El pasajero recordó que el vuelo atravesó aproximadamente una hora y media de turbulencias, una situación que generó escenas de angustia dentro de la cabina.
“Había dos chicas descompuestas, chicos que lloraban y un niño que estaba rezando”, relató.
Más adelante agregó: “La verdad es que estaban todos bastante alterados. Cerca de las filas de adelante había dos chicas descompuestas, había chicos que lloraban y un niño que estaba llorando y rezando”.
Según explicó, también hubo pasajeros mareados, personas con baja presión y otros que necesitaron asistencia. Una vez que las turbulencias comenzaron a disminuir, la tripulación recorrió la cabina para asistir a quienes se encontraban afectados, entregando agua, alimentos y bolsas para quienes presentaban malestar.
El impacto del rayo
Gómez aseguró que desde la fila 18, donde viajaba, no advirtió el momento en que el avión fue alcanzado por un rayo y recién se enteró de lo sucedido cuando la aeronave ya había aterrizado nuevamente en Neuquén.
“Yo estaba en la fila 18 y no sentí nada. Cuando pasa, se siente una luz y un ruido muy fuerte, pero desde donde estaba no lo percibí”, señaló.
Otros pasajeros, en cambio, afirmaron haber visto el destello o escuchado el fuerte impacto.
El avión aterrizó nuevamente en el Aeropuerto Presidente Perón de Neuquén alrededor de las 23:30. Allí comenzaron las inspecciones técnicas para determinar si la aeronave podía volver a despegar.
La empresa ofreció dos alternativas a los pasajeros: retirarse y esperar una reprogramación del vuelo o permanecer en el aeropuerto hasta conocer el resultado de las revisiones.
Según Gómez, de las cerca de 180 personas que viajaban, unas 120 decidieron retirarse, mientras que alrededor de 60 permanecieron en la terminal con la esperanza de continuar viaje durante la madrugada.
Sin embargo, cerca de las 2 de la mañana, la compañía confirmó que el avión había quedado fuera de servicio.
“Nos comunicaron que las inspecciones ya estaban hechas y que el avión no podía seguir volando”, explicó.
Compró otro pasaje para poder viajar
Ante la incertidumbre y la necesidad de llegar a Buenos Aires, Gómez decidió adquirir un nuevo pasaje por su cuenta y pudo viajar recién al mediodía del día siguiente en otra aeronave.
“Compré otro vuelo porque no podía esperar a que me dieran una opción y correr el riesgo de quedarme sin lugar. Tuve que gastar doble porque tenía que llegar”, sostuvo.
Posteriormente, el avión involucrado en el incidente fue trasladado sin pasajeros mediante un vuelo ferry para continuar con las revisiones técnicas correspondientes.