La morosidad de los hogares continúa en niveles elevados y suma una nueva señal de alerta: una parte de los clientes que habían refinanciado sus deudas volvió a incumplir los pagos. El fenómeno comenzó a ser seguido de cerca por las entidades financieras, que esperaban que algunos indicadores mostraran un techo para el deterioro de la cartera.
Fuentes cercanas a un importante banco señalaron a medios que, pese a los planes implementados para refinanciar los compromisos de los clientes morosos, una parte de quienes ingresaron a esas alternativas no logró sostener los pagos y volvió a caer en mora.

Según información a la que accedió este medio, para algunos bancos, alrededor del 30% de los clientes que refinanciaron sus compromisos volvieron a incumplir. El dato aparece mientras algunos indicadores comenzaban a mostrar señales de una posible estabilización.
Los indicadores de morosidad
El Banco Central informó que en julio la mora de las familias se ubicó en 12,9%, frente al 12,8% registrado en junio. En tanto, la irregularidad del crédito total al sector privado alcanzó el 7,7%.
Sin embargo, el organismo también señaló que continuó desacelerándose el crecimiento del saldo de la cartera en situación irregular. Esa evolución había alimentado la expectativa entre las entidades de que el deterioro pudiera estar encontrando un techo.

Otro de los indicadores que siguen de cerca los bancos es la mora temprana, que contempla los atrasos que todavía no superaron los 90 días. Este indicador había alcanzado un pico superior a los 6 puntos en noviembre de 2025 y se ubicó en torno a los 4 puntos en julio de este año.
La mejora había generado expectativas de una estabilización de la morosidad y los bancos proyectaban una recuperación hacia fines de 2026. La reincidencia de los clientes que habían refinanciado sus deudas vuelve ahora a poner en duda ese escenario.

El impacto sobre el crédito
Entre los factores que explican el aumento de la morosidad aparecen la falta de recuperación del ingreso real, el crecimiento del crédito durante el inicio de la gestión y las condiciones de otorgamiento que se flexibilizaron durante esa primera etapa de expansión y competencia entre las entidades.
Varias consultoras vienen siguiendo la evolución. Econviews señaló en agosto que la mora había aumentado y que todavía no se había encontrado una solución, pese a los planes de refinanciación. El estancamiento del crédito también aparece entre los factores que condicionan la actividad.

Por su parte, EcoGo advirtió que la mora de las familias alcanzó niveles récord al analizar en conjunto el crédito bancario y el no bancario. Este último segmento agrega complejidad al escenario debido a los mayores costos financieros que ofrece.
Los datos recientes ubican la morosidad del crédito no bancario entre 25% y 30%, dependiendo de la empresa, varias veces por encima del nivel registrado en el sistema bancario. En agosto, ese tipo de crédito creció 1,5% real mensual y alcanzó un stock de $16,3 billones, mientras que el crédito bancario se contrajo 0,8% real.
Una parte de los clientes recurre a estas plataformas porque ya no puede acceder a financiamiento dentro del sistema tradicional. El problema es que una cartera irregular, tanto para bancos como para fintech, eleva el riesgo de incobrabilidad y puede endurecer las condiciones para otorgar nuevos préstamos.
Menores montos, mayores requisitos o condiciones financieras más exigentes pueden limitar el acceso al crédito y dificultar la recuperación del consumo en un contexto de poder adquisitivo limitado.

El debate en el Congreso
En paralelo, la oposición busca avanzar en el Congreso con medidas destinadas a asistir a las familias sobreendeudadas. Para el próximo jueves 15 de octubre fue convocada una sesión en la que, entre otros temas, se intentará avanzar sobre morosidad y endeudamiento familiar.
El oficialismo impulsa un proyecto orientado a transparentar el costo financiero total de los créditos y promover la educación financiera. La oposición, en cambio, propone topes a las tasas y límites al cobro en relación con la cuota y el salario, entre otras medidas.

En este contexto, la evolución de los clientes que ya ingresaron a planes de refinanciación se convirtió en un dato central para las entidades. El interrogante ya no pasa solamente por cuándo comenzará a bajar la morosidad, sino también por cuántos de los clientes refinanciados podrán sostener sus compromisos en el tiempo.
Fuente: Medios

