Marianela Núñez, la argentina que lleva casi 30 años en la cima del ballet mundial: “Aún me siento invencible”

Con 44 años y casi tres décadas en el Royal Ballet, la artista asegura que atraviesa su etapa de mayor plenitud gracias a una combinación de pasión, disciplina y amor por la danza.

Marianela Núñez entra a la sala de ensayo Frederick Ashton del Royal Opera House de Londres con una camiseta rosa de Lionel Messi. Antes de comenzar a trabajar, se la quita y la dobla con el mismo cuidado con el que ajusta las cintas de sus zapatillas de punta.

Conocida como “Nela” por sus afectos en Argentina, Marianela Núñez es primera bailarina del Royal Ballet, una de las compañías más prestigiosas del mundo. Su talento, su carisma y una pasión que parece crecer con el paso de los años la convirtieron en una de las figuras más reconocidas del ballet internacional.

Diez años después, con apenas 16, llegó a Inglaterra para incorporarse al Royal Ballet. A los 20 años fue nombrada primera bailarina, un puesto que conserva más de dos décadas después.

“Nunca imaginé que, con casi 30 años de carrera, me sentiría tan plena”, expresó en una entrevista con BBC Mundo.

La pasión como motor

Para Marianela, el secreto de su vigencia no está solamente en la técnica o la preparación física, sino en el amor por lo que hace.

“No te puedo explicar cómo después de tantos años, aunque hay veces que estoy cansada o preocupada, me levanto, salgo de mi casa y me siento invencible”, contó.

“La vida me regaló algo especial: un amor muy grande por lo que hago. Me parece algo increíble”, afirmó.

Y resumió su vínculo con la danza con una frase: “La pasión es mi motorcito, es mi oxígeno diario, es lo que me hace sentir viva”.

La disciplina detrás del éxito

Detrás de cada presentación hay años de preparación, cuidado físico y una rutina estricta. Marianela sostiene que la longevidad en una carrera tan exigente depende de escuchar al cuerpo y trabajar todos los días.

“Si la vida me regaló una vocación, tengo la responsabilidad de cuidarla a diario”, explicó.

“Para cuidar el cuerpo tengo que estar atenta a cada detalle. No alcanza con tomar mi clase de ballet y ensayar todos los días”, señaló.

Según explicó, la técnica debe estar incorporada para que el bailarín pueda concentrarse en transmitir emociones y no en resolver dificultades físicas sobre el escenario.

“El cuerpo tiene que estar afinadísimo antes de bailar, sino vas a estar preocupado por no darte un golpe”, sostuvo.

Una carrera marcada por el Royal Ballet

Marianela llegó al Royal Ballet en 1998 y desde entonces construyó allí una carrera histórica. La argentina reconoce que la compañía fue fundamental para convertirse en la artista que es hoy.

El Royal Ballet, fundado por Ninette de Valois y con el sello artístico del coreógrafo Frederick Ashton, desarrolló un estilo propio dentro del ballet clásico inglés.

“Nunca dejo de absorber el estilo inglés. Está en el trabajo de pies, la musicalidad y los movimientos de brazos”, explicó.

La emoción como parte del arte

Para Núñez, el ballet no es solamente una demostración de técnica y fuerza física. También requiere sensibilidad y capacidad de conectar con las emociones.

“Hay que permitirse ser vulnerable y estar dispuesto a abrirse emocionalmente”, afirmó.

Ese vínculo cercano también explica la conexión especial que mantiene con el público argentino.

“Siento que el apoyo que me dan es verdadero. Es un público muy humano”, aseguró.

Un futuro con más danza

En una disciplina donde muchos artistas comienzan a pensar en el retiro al llegar a determinada edad, Marianela Núñez asegura que todavía tiene mucho por ofrecer.

“No siento ese cambio en mí. Estoy muy presente: el cuerpo está ahí, la mente y toda la madurez emocional”, afirmó.

Sin embargo, lejos de mirar hacia atrás, la argentina mantiene la misma motivación que cuando comenzó.

Su presente está marcado por la experiencia, la disciplina y una pasión que sigue intacta.

Fuente: Medios

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