La posibilidad de reactivar un canal de negociación entre Estados Unidos e Irán volvió a quedar envuelta en contradicciones, luego de que Teherán desmintiera una reunión directa con emisarios estadounidenses en Pakistán, pese a los anuncios previos de Washington.
Mientras la administración de Donald Trump afirmaba que una delegación viajaría a Islamabad para avanzar en conversaciones con Irán, el Gobierno iraní negó la existencia de ese encuentro y bajó las expectativas sobre una inminente reactivación del diálogo bilateral.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, aseguró que no hay ninguna reunión programada con representantes estadounidenses en la capital paquistaní. Según explicó, el canciller Abbas Araghchi mantendrá únicamente contactos con autoridades de alto nivel de Pakistán, en el marco del rol mediador de ese país.

La aclaración contrastó con la versión difundida desde Washington, donde Trump confirmó el envío de asesores como Steve Witkoff y Jared Kushner a Pakistán con el objetivo de “avanzar hacia un acuerdo” y sostuvo que Irán estaría dispuesto a explorar una salida negociada al conflicto.

El cruce de declaraciones volvió a exponer la fragilidad del proceso diplomático, en un contexto en el que Pakistán aparece como intermediario indirecto entre ambas partes, sin una mesa formal de negociación directa.
No es la primera vez que Islamabad cumple ese rol, en abril ya había albergado contactos indirectos y reuniones de alto nivel entre delegaciones iraníes y estadounidenses, que terminaron sin avances concretos debido a diferencias sobre sanciones, el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz.

En este nuevo intento, Irán optó por enfriar el escenario y remarcar que su agenda regional incluye múltiples interlocutores. Araghchi, de hecho, enmarca su gira en visitas a Omán, Pakistán y Rusia, con el objetivo de coordinar posiciones en un contexto de alta tensión.
Pese a ello, Trump volvió a endurecer el tono al afirmar que existe una “ventana de oportunidad” para un acuerdo, aunque bajo condiciones estrictas vinculadas al programa nuclear iraní. En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que la presión militar y económica sobre Teherán continuará sin plazos definidos.

La diplomacia avanza al mismo tiempo que se intensifican las sanciones. Estados Unidos anunció nuevas medidas contra redes vinculadas a la exportación de petróleo iraní y mantiene el bloqueo naval en zonas estratégicas del golfo Pérsico, lo que impacta directamente sobre el comercio energético global.
El estrecho de Ormuz sigue siendo el punto más sensible del conflicto, al concentrar una parte clave del tránsito mundial de petróleo y gas. Las tensiones en la zona han contribuido a la volatilidad de los mercados y a un aumento de los riesgos inflacionarios a nivel internacional.

En ese marco, Washington combina señales de apertura al diálogo con una estrategia de presión económica y militar, mientras Irán intenta sostener su posición de negociación indirecta sin validar una mesa directa bajo condicionamientos externos.

Fuente: Medios

