Las inundaciones repentinas que golpearon el norte de Nepal dejaron al menos 353 muertos, mientras que 826 personas permanecen desaparecidas o fuera de contacto, según los últimos reportes difundidos este jueves. Las tareas de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas, aunque los daños en rutas y puentes dificultan el acceso.
El desastre se produjo el 26 de agosto en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, luego de una enorme avalancha de hielo y rocas que provocó una súbita crecida de los ríos. La zona más afectada en Nepal es el distrito de Rasuwa, en el norte del país.
Entre las personas que todavía no pudieron ser localizadas hay residentes, integrantes de las fuerzas de seguridad y turistas nacionales y extranjeros. El reporte de la autoridad de gestión de desastres contabilizaba 73 personas heridas, que recibían atención médica.
La cifra de víctimas continúa modificándose a medida que los equipos de emergencia recuperan cuerpos y logran acceder a sectores que habían quedado aislados. Además, los distintos organismos que intervienen manejan balances que pueden variar según el momento del relevamiento.
Ríos desbordados y graves daños en la infraestructura
El fenómeno afectó especialmente al río Bhotekoshi, en el área de Rasuwa, y posteriormente las aguas avanzaron por los sistemas de los ríos Trishuli y Narayani.
Las localidades de Timure y Syapru Besi, entre otras zonas próximas a la frontera con China, sufrieron importantes daños. La corriente arrasó viviendas, caminos y puentes y dejó sectores completamente aislados.

Los primeros reportes oficiales registraron decenas de puentes destruidos y kilómetros de rutas dañados, mientras que también fueron afectados instalaciones hidroeléctricas y otras infraestructuras estratégicas.
La destrucción complicó el traslado de los equipos de emergencia y obligó a reforzar el uso de helicópteros para las tareas de evacuación, asistencia y búsqueda.
Una avalancha de hielo y rocas habría desencadenado la tragedia
En las primeras horas, el movimiento que precedió a la inundación fue interpretado como un posible terremoto. Sin embargo, las investigaciones posteriores apuntaron a un fenómeno diferente.
Una avalancha de hielo y rocas cayó desde la zona montañosa y se precipitó sobre el sistema del río Lhende Khola, generando una enorme descarga de agua y sedimentos que avanzó hacia Nepal.
El análisis del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) permitió descartar que el movimiento registrado inicialmente correspondiera a un terremoto convencional y atribuirlo al enorme deslizamiento de tierra.
La crecida llegó después al Bhotekoshi y avanzó río abajo, arrasando comunidades y dejando una extensa franja de destrucción.
Más de 1.300 desaparecidos si se incluye el Tíbet
La magnitud del desastre es todavía mayor si se consideran las personas desaparecidas en ambos lados de la frontera.
En Tíbet, las autoridades chinas reportaron tres muertos y 558 personas desaparecidas, entre ellas cientos de extranjeros. Sumados a los 826 desaparecidos contabilizados en Nepal, el número supera las 1.300 personas fuera de contacto en toda la región.
Los desaparecidos incluyen numerosos turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros, ya que la zona afectada forma parte de rutas utilizadas para trekking y peregrinaciones hacia el monte Kailash.
Mientras continúan las tareas de rescate, las autoridades advierten que el balance puede seguir cambiando debido a la dificultad para acceder a algunas de las áreas devastadas.

