Mientras en gran parte del país las políticas públicas parecen empujar a una competencia desigual entre generaciones, en la provincia de Neuquén el gobierno de Rolando Figueroa apuesta a un modelo distinto: uno donde los jóvenes encuentran oportunidades de formación y capacitación para insertarse en la economía del futuro, y donde los adultos mayores reciben, por fin, la atención y el reconocimiento que durante años les fueron postergados. La decisión de avanzar con un complejo habitacional integral para personas mayores es una señal concreta de esa mirada amplia e inclusiva.
La obra que el mandatario recorrió esta semana en la ciudad de Neuquén representa mucho más que ladrillos y cemento. Con un 65 por ciento de avance y una inversión superior a los 2.400 millones de pesos, el complejo destinado a adultos mayores expone una decisión política clara: saldar una deuda histórica con quienes trabajaron toda una vida y merecen atravesar esta etapa con dignidad, contención y calidad de vida. El proyecto contempla 32 viviendas, un centro de día, pileta climatizada, biblioteca, huertas, gimnasio y espacios recreativos pensados para promover la integración y el bienestar.

El contraste con la gestión anterior también aparece con fuerza. Durante años, muchas obras quedaron atrapadas entre anuncios y paralizaciones, mientras las necesidades de los adultos mayores seguían creciendo. Fue el propio ministro Guillermo Koenig quien recordó que este proyecto había quedado frenado tras la caída del financiamiento nacional y que fue la actual administración provincial la que decidió hacerse cargo con fondos propios. Allí aparece una de las diferencias centrales del modelo neuquino: frente al retiro del Estado nacional, la Provincia eligió no abandonar a su gente.
La decisión de terminar esta obra no es un hecho aislado. Forma parte de una política más amplia que busca redistribuir los recursos generados por el crecimiento económico de la provincia y convertirlos en mejoras concretas para la población. Mientras el desarrollo de Vaca Muerta multiplica inversiones y actividad económica, el gobierno provincial procura que esos beneficios lleguen a todos los sectores sociales y a todas las edades. Por eso, al mismo tiempo que se fortalecen programas de becas, formación técnica y capacitación para jóvenes, también se construyen espacios destinados a cuidar a quienes durante décadas sostuvieron a la provincia.

La ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, adelantó además que este será el primero de varios complejos similares que se replicarán en las siete regiones neuquinas. Esa proyección confirma que no se trata de una obra simbólica o excepcional, sino de una política pública planificada y sostenida. En tiempos donde muchas provincias apenas logran sostener servicios esenciales, Neuquén avanza con infraestructura social moderna, integradora y orientada a mejorar la autonomía y la inclusión de los adultos mayores.
La verdadera equidad no consiste solamente en mirar hacia adelante, sino también en reconocer a quienes construyeron el camino. Y en Neuquén parece haberse entendido con claridad. El gobierno de Rolando Figueroa impulsa oportunidades para las nuevas generaciones sin dejar de lado a quienes durante años quedaron relegados por la desidia estatal. En una Argentina atravesada por recortes y abandono, la provincia muestra que es posible construir un modelo donde todas las generaciones sean valoradas como corresponde.

