Con un video difundido en redes sociales, el Parque Nacional Lanín volvió a visibilizar una práctica obligatoria para quienes realizan el ascenso al volcán Lanín: el uso del denominado “cacatubo”, un dispositivo pensado para transportar los residuos humanos de regreso a la base y evitar la contaminación en las zonas de alta montaña.
Aunque el nombre genera risas y curiosidad, detrás de la campaña existe una problemática ambiental concreta. Las bajas temperaturas que predominan en las alturas del Lanín dificultan enormemente la descomposición natural de la materia orgánica, por lo que los residuos permanecen durante largos períodos y afectan un ecosistema especialmente frágil.
Por ese motivo, desde el Parque Nacional recuerdan que todo lo que sube a la montaña debe volver con cada visitante, incluidos los desechos orgánicos.
Cómo funciona
El sistema consiste en una bolsa compostable elaborada a partir de aceites vegetales que se coloca dentro de un tubo reutilizable. Una vez utilizado, el residuo es transportado nuevamente hasta la base, donde se deposita en una abonera destinada a su tratamiento y posterior transformación en tierra fértil.
Según explicaron desde el organismo, el cacatubo puede compartirse entre integrantes de un mismo grupo y su uso resulta fundamental para reducir el impacto ambiental de una actividad que cada año convoca a cientos de montañistas.
Un volcán cada vez más visitado
El Lanín es uno de los destinos de montaña más emblemáticos de la Patagonia y durante cada temporada recibe numerosos visitantes que buscan alcanzar su cumbre de 3.776 metros de altura.
Sin embargo, el aumento de la actividad también implica mayores desafíos para la conservación. Por eso, además de las exigencias vinculadas a la seguridad, el Parque Nacional viene reforzando las acciones de educación ambiental orientadas a minimizar la huella humana sobre el volcán.
“La mejor huella que podemos dejar en la montaña es la que desaparece con el tiempo”, resume el mensaje que acompaña la campaña.
Fuente Medios

