Un terrible hecho de violencia de género sacudió este jueves por la noche a Rincón de los Sauces. Un hombre intentó matar a su expareja: la siguió con su vehículo mientras la mujer circulaba en moto, la chocó y cuando cayó la golpeó con patadas y piñas. Un vecino intervino y logró detener la agresión. El sujeto fue imputado y se encuentra con cárcel domiciliaria.
La fiscal del caso Rocío Rivero formuló cargos a M.H.S., acusado de intentar matar a su expareja y requirió que permanezca detenido con prisión preventiva. La jueza de garantías Natalia Pelosso avaló la acusación por tentativa de homicidio doblemente agravado, pero dispuso que el imputado cumpla prisión domiciliaria.
Durante una audiencia realizada este jueves por la noche, la representante del Ministerio Público Fiscal atribuyó a M.H.S. haber intentado dar muerte a una mujer con quien había mantenido una relación de pareja.
La siguió por la Ruta Provincial 6
El hecho ocurrió el 3 de junio, alrededor de las 21. De acuerdo con la investigación provisoria, M.H.S. persiguió a su expareja mientras ella circulaba en moto por distintas calles de Rincón de los Sauces.
La persecución continuó hasta la Ruta Provincial 6, donde primero intentó embestirla de frente y luego la chocó desde atrás con su auto, provocando que cayera al asfalto. Después descendió del vehículo y la golpeó reiteradamente con patadas y puños. La agresión se detuvo cuando un vecino intervino y advirtió que llamaría a la policía.
La fiscal, quien intervino en la audiencia junto a la asistente letrada de Rincón de los Sauces Yesica Barbich, sostuvo además que el ataque fue precedido por amenazas enviadas a la víctima a través de mensajes, en los que el imputado le manifestaba que la iba a matar cuando la encontrara.
Homicidio agravado por el vínculo
Rivero calificó el hecho como homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género, en grado de tentativa y en calidad de autor. Barbich, por su parte, precisó la evidencia recolectada durante las primeras horas de la investigación.
Al resolver, la jueza Pelosso tuvo por formulados los cargos y consideró acreditados, en esta etapa inicial del proceso, tanto el intento de homicidio como las agravantes planteadas por la fiscalía. Entre otros elementos, valoró las amenazas previas atribuidas al imputado, la persecución vehicular, la embestida contra la motocicleta y la posterior agresión física.
Prisión domiciliaria y tobillera eléctrica
Para solicitar la prisión preventiva, la fiscal sostuvo que existía un riesgo concreto para la integridad física y psíquica de la víctima. Argumentó que el imputado la había amenazado previamente, que la persiguió por distintas calles hasta alcanzarla y que una prohibición de acercamiento o una prisión domiciliaria no resultaban suficientes para neutralizar el peligro, debido a la gravedad de los hechos investigados y al temor manifestado por la mujer y su entorno familiar.
La jueza coincidió en que existían riesgos procesales, pero consideró que podían ser neutralizados mediante una prisión domiciliaria. Señaló que esa modalidad, complementada con una tobillera electrónica, controles policiales periódicos y una estricta prohibición de contacto con la víctima por cualquier medio, resultaba suficiente en esta etapa inicial para proteger a la denunciante y garantizar el desarrollo de la investigación.
Por ello, la magistrada rechazó el pedido de prisión preventiva y ordenó que el acusado permanezca bajo prisión domiciliaria durante dos meses. La medida deberá cumplirse con tobillera electrónica y controles policiales periódicos hasta su colocación. Además, le impuso la prohibición absoluta de mantener cualquier tipo de contacto con la víctima por el plazo de cuatro meses.
Fuente Medios

