El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril de 2026 mostraría una baja respecto de los meses anteriores y perforaría el umbral del 3% por primera vez en casi un año, según estimaciones de consultoras privadas. Las proyecciones ubican el dato mensual entre el 2,4% y el 2,8%, en contraste con el 3,4% registrado en marzo.
De confirmarse, el indicador marcaría un punto de inflexión en la dinámica inflacionaria, luego de once meses consecutivos de aceleración y alta volatilidad en los precios.

El cambio de tendencia estaría explicado por una combinación de factores. En primer lugar, la estabilidad en el rubro alimentos, especialmente en la carne, que frenó su escalada tras los aumentos de fines de 2025. A esto se sumó la baja del tipo de cambio, que redujo la presión sobre los costos de producción y logística.
También influyeron caídas puntuales en productos estacionales como frutas, verduras e indumentaria, además de una moderación en los combustibles, que ayudó a contener el índice general.

En ese marco, distintas consultoras ajustaron sus proyecciones semanales. Equilibra estimó una inflación del 2,4%, destacando una semana con subas mínimas en alimentos. EcoGo proyectó un 2,5%, con foco en la desaceleración del rubro alimenticio. Por su parte, Analytica ubicó el dato en 2,8%, con un incremento muy moderado en supermercados.
Desde el Banco Central, la visión oficial sostiene que la inflación subyacente se mantiene en torno al 2% mensual y que la política fiscal y monetaria vigente contribuye a sostener la desaceleración de precios.
Sin embargo, el mercado mantiene cierta cautela. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta que 2026 cerraría con una inflación del 31,8%, levemente por encima del registro del año anterior.
El desafío para el equipo económico será consolidar la baja de abril como una tendencia sostenida durante el resto del año y evitar nuevos episodios de aceleración inflacionaria.
Fuente: Medios

