El evento, organizado por la Sociedad de Ingenieros en Petróleo en el Centro de Convenciones Domuyo de Neuquén, reunió durante tres días a especialistas del sector.
Actualmente, YPF opera más de 380.000 barriles diarios, una cifra récord desde su creación en 1922. Sin embargo, según Marín, ese nivel se duplicará en el corto plazo gracias al impulso de los proyectos vinculados a Vaca Muerta.
El impacto de los proyectos exportadores
El crecimiento proyectado se apoya en dos grandes desarrollos. Por un lado, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que incluye un oleoducto y un puerto exportador en la costa rionegrina. Se espera que comience a operar el próximo año con despachos iniciales de 180.000 barriles diarios y que alcance los 550.000 en una segunda etapa.
A esto se suman los planes de exportación de gas natural licuado (GNL), que incorporarán infraestructura adicional, incluyendo un nuevo oleoducto para transportar 150.000 barriles diarios asociados a la producción de gas.
En ese contexto, Marín actualizó las proyecciones del sector: “Hablábamos de exportaciones por 30.000 millones de dólares en 2030, pero ahora los números marcan 48.000 millones”. De concretarse, el oil & gas se consolidaría como la segunda gran fuente de divisas del país.
El titular de YPF indicó que en Vaca Muerta ya se identificaron 16.500 locaciones para perforar, de las cuales más de 10.000 pertenecen a la compañía. Para desarrollar ese potencial se requerirán inversiones estimadas en 220.000 millones de dólares.
Nueva tecnología para aumentar ingresos
Durante su exposición, Marín también anunció que la empresa aprobará la implementación de una nueva tecnología denominada “choke variable”, que permite ajustar la producción según las condiciones del pozo sin generar daños ni extracción de arena.
Según explicó, esta innovación permitirá adelantar el pico de producción de cada perforación, lo que impacta directamente en la rentabilidad. “El valor de cada pozo de Vaca Muerta va a aumentar en un millón de dólares”, aseguró.
El objetivo es optimizar los tiempos de producción y acelerar la generación de ingresos, en un contexto donde la eficiencia operativa resulta clave para el desarrollo del shale argentino.
Fuente: Medios

