Río Negro y Neuquén comenzaron a diseñar junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) una estrategia común para planificar la conectividad de la región durante las próximas décadas. El gobernador Alberto Weretilneck, su par neuquino Rolando Figueroa y el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, firmaron un acuerdo para desarrollar un estudio integral sobre movilidad, logística e infraestructura.
El convenio se enmarca en la decisión de Río Negro de asumir un rol directo sobre las Rutas Nacionales 22 y 151 y el Tren del Valle. El objetivo es ir más allá de la recuperación de infraestructura deteriorada y avanzar hacia un sistema de conectividad que acompañe el crecimiento productivo, energético y urbano de ambas provincias.
La iniciativa parte de una transformación concreta: el Alto Valle, la Confluencia y Vaca Muerta conforman hoy uno de los principales nodos productivos del país. El crecimiento de la actividad modificó los movimientos de cargas, trabajadores, bienes y servicios y generó nuevas demandas sobre las rutas, el ferrocarril y los sistemas logísticos.
El estudio permitirá medir los flujos actuales y proyectar los futuros, detectar los principales problemas de infraestructura y establecer cuáles son las obras que deben priorizarse. A partir de ese diagnóstico podrán evaluarse nuevas conexiones, trazas, ampliaciones y proyectos estructurales acordes con la nueva escala de la región.

La planificación abarcará infraestructura vial y ferroviaria, corredores y plataformas logísticas, movilidad urbana e interurbana, transporte de cargas y circulación de trabajadores, además del abastecimiento de la actividad hidrocarburífera y la logística vinculada con la producción frutícola. También podrá contemplar infraestructura aeroportuaria y portuaria, sistemas inteligentes de transporte y alternativas de financiamiento.
Uno de los principales desafíos será compatibilizar la expansión de Vaca Muerta con las actividades productivas tradicionales del Alto Valle. La planificación buscará que el crecimiento energético genere nuevas oportunidades sin afectar la movilidad cotidiana, la seguridad vial ni la competitividad de la producción frutícola e industrial.
El CFI aportará asistencia financiera para la contratación del estudio y participará de su supervisión. En tanto, Río Negro y Neuquén pondrán a disposición sus equipos técnicos e institucionales, con la posibilidad de incorporar al proceso a municipios, empresas, cámaras empresariales, universidades y otros actores vinculados al desarrollo regional.
La iniciativa busca resolver problemas acumulados durante años, pero también anticiparse a las necesidades de las próximas décadas. Con las rutas, el ferrocarril y la planificación regional bajo una misma estrategia, ambas provincias avanzan en una mirada conjunta sobre la conectividad que necesitará una región cuyo crecimiento productivo ya cambió su escala.

