El descarrilamiento de una formación del Ferrocarril Sarmiento ocurrido el 11 de noviembre en el barrio porteño de Liniers reavivó las advertencias de los trabajadores ferroviarios sobre la falta de mantenimiento, la escasez de personal y los salarios por debajo de la línea de pobreza que afectan al sector. El episodio no estuvo vinculado a errores humanos, el maquinista dio negativo en los controles toxicológicos y gremios confirmaron que se trató de una falla técnica.

Delegados y sindicatos informaron que el incidente respondió a un problema en el sistema de cambio de vías y señalaron que la seguridad “volvió a fallar”, poniendo en riesgo a miles de pasajeros. Las organizaciones recordaron que desde hace años denuncian una infraestructura deteriorada y un sistema de señalamiento compuesto por tecnologías antiguas y parches de distintas procedencias.

El hecho se suma a los reclamos previos de La Fraternidad y la Unión Ferroviaria, que ya habían advertido sobre la falta de insumos, la precariedad de las vías y la reducción de personal especializado. En septiembre, ambos gremios impulsaron jornadas en las que se limitó la velocidad de las formaciones a 30 km/h para evitar riesgos operativos.
Trabajadores del Sarmiento destacaron que los problemas estructurales se profundizaron con los recortes presupuestarios y alertaron que la combinación de equipos obsoletos, recursos insuficientes y condiciones laborales deterioradas incrementa las fallas en el servicio. También remarcaron que los salarios actuales se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que acelera la pérdida de personal calificado.
Dirigentes sindicales insistieron en que los desperfectos están documentados desde hace más de una década y recordaron que las advertencias ignoradas ya derivaron en tragedias, como la ocurrida en Once en 2012. Frente al reciente descarrilamiento, pidieron revisar de manera integral los sistemas de cambio y señalamiento para evitar nuevos incidentes.

Fuente: Medios

