Sueño cumplido: un joven de Bariloche jugará el Mundial de tenis de mesa en Bulgaria

En la Casa del Deporte de Bariloche, a metros del lago Nahuel Huapi, el sonido de la pelotita marcando el ritmo del entrenamiento anticipa algo más que una práctica. “¿Vamos, Mateo?”, dice la entrenadora Paulina González, y el peloteo comienza. Concentrado, atento a cada movimiento, Mateo Ghiglia responde con precisión. “Bien cruzado”, le indica ella. Minutos después, chocan las manos y él sonríe.

Ese mismo joven de 28 años acaba de recibir una noticia que le cambió la vida: fue convocado para integrar la Selección Argentina que participará en el Down Syndrome World Championships, que se disputará del 13 al 19 de junio en Sofía, Bulgaria.

Hace apenas tres años, Mateo jugaba al tenis de mesa en su casa, en familia. Era un pasatiempo. Pero cuando decidió sumarse a una actividad deportiva, no dudó en elegir esta disciplina que hoy lo llevará a competir a nivel internacional.

Bajo la coordinación de Paulina González y Juan Francisco Descalzo, comenzó a entrenar en el equipo de la Actividad Deportiva Adaptada Municipal (ADAM). Su crecimiento fue constante: nunca faltó a una práctica y siempre mostró compromiso.

Cuando recibió la convocatoria, la emoción fue inmediata: se largó a llorar. Desde entonces, pasó de entrenar dos veces por semana a hacerlo cuatro, enfocado en llegar de la mejor manera al Mundial.

Un sueño con la celeste y blanca

Jamás se imaginó que lo llamarían para representar a la Selección Argentina. Lo que más lo mueve es representar al país. Tiene un sentido muy profundo hacia la celeste y blanca”, contó su padre, Enrique Ghiglia.

Su madre, María Andrea, agregó: “Es muy patriota sentimental. Pone la bandera en cada fecha patria, tiene un sentimiento profundo por San Martín y para él, la vigilia de Malvinas es obligatoria todos los años”.

La convocatoria tiene un valor especial para Mateo: representar al país es su mayor motivación. Su ídolo es Lionel Messi, y vestir la camiseta argentina lo llena de orgullo.

Para su entrenadora, Mateo reúne cualidades clave: “Es un super compañero, siempre está atento a ver si les falta algo. Es disciplinado y cuando le das una consigna, es un 10”.

Además, destacó que el tenis de mesa es un deporte exigente: “requiere técnica, reflejos y toma rápida de decisiones”. En las últimas semanas, el entrenamiento se intensificó, especialmente en el saque y el juego en dobles, modalidad en la que competirá junto a un compañero de Salta.

Rumbo al Mundial

Mateo viajará a Bulgaria junto a otros tres deportistas argentinos, en un torneo que reúne a atletas de todo el mundo y promueve el deporte inclusivo y el alto rendimiento.

Antes del viaje, participará de una concentración en Salta para afianzar el trabajo en equipo.

El sueño mundialista también implica un esfuerzo económico importante. “Es un esfuerzo enorme, pero algo haremos para juntar la plata”, explicó su padre.

Paulina, junto a Mateo.

Familiares y amigos ya comenzaron a organizarse para recaudar fondos, incluso con la venta de alfajores caseros. También destacaron el acompañamiento de la coordinación de ADAM y de la Subsecretaría de Deportes.

Más allá del resultado

Mateo trabaja por las mañanas en una tienda de mascotas y dedica sus tardes al entrenamiento. Su entorno lo define como comprometido, solidario y conciliador.

No nos importa el resultado sino que disfrute de lo que hace. Se esforzó mucho y tuvo recompensa. Se lo merece”, expresó su madre, emocionada.

En Bariloche, cada entrenamiento ya tiene otro significado. Porque detrás de cada golpe, hay una historia de esfuerzo, inclusión y sueños que, paso a paso, se vuelven realidad.

Fuente: Medios.

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