La comunidad educativa del Jardín de Infantes Nº 54 de Roca atraviesa horas de tensión luego de que una familia denunciara a una docente por presuntos episodios de violencia en el aula. La presentación policial, realizada en la Comisaría Tercera, derivó en la inmediata intervención del Ministerio de Educación de Río Negro y en la apertura de un sumario administrativo. Como medida preventiva, la maestra señalada fue separada del cargo mientras avanza la investigación.
La madre que impulsó la denuncia afirmó que varios niños habían dejado de asistir a la sala por temor a la docente, un comportamiento que la familia interpretó como un indicio suficiente para encender las alarmas.
Sostuvo que la maestra “ejerció violencia” en reiteradas ocasiones y que el clima dentro del aula se había vuelto insostenible para los chicos. “Había solo dos o tres que seguían yendo; el resto no quería entrar porque tenían miedo”, relató .
Desde Educación confirmaron que tomaron conocimiento formal de la situación el lunes y que este jueves se presentaron en el jardín la Supervisión, el Consejo Escolar y equipos del Ministerio. La directora de Nivel Inicial, Karina Viana, describió un encuentro intenso con un grupo de familias autoconvocadas, donde se buscó contener, informar y garantizar que las acciones administrativas ya estaban en marcha.
“Necesitamos tranquilizar y acompañar. La docente no está en funciones y así seguirá hasta que concluya el proceso”, aseguró.
La familia denunciante sostuvo que el primer intento de plantear la situación en la institución no tuvo respuesta satisfactoria, e incluso describió un maltrato por parte de las autoridades del jardín. Ese desencuentro la llevó a avanzar hacia Supervisión, el Consejo Escolar y finalmente a formalizar la denuncia policial. “Todo esto es para evitar que nuestros hijos sigan sufriendo”, expresó la madre.
Mientras avanza la investigación administrativa, el caso reabre el debate sobre los protocolos de actuación ante señales de alarma en el Nivel Inicial y sobre la importancia de generar espacios de confianza donde las familias puedan expresarse sin temer que sus reclamos sean desestimados.

