Río Negro alcanzó elevados niveles de ocupación turística durante el fin de semana largo, con un movimiento sostenido tanto en la cordillera como en la costa atlántica.
Bariloche volvió a liderar la demanda con un 85% de ocupación, consolidándose como uno de los destinos más elegidos por visitantes nacionales e internacionales. En la Comarca Andina, El Bolsón registró un 75%, acompañado por una fuerte afluencia vinculada a actividades al aire libre y propuestas de naturaleza.
En la costa atlántica, Las Grutas alcanzó un 70% entre hotelería y departamentos, mientras que Viedma y El Cóndor completaron el panorama con un 50%. En el Alto Valle, la ocupación hotelera de General Roca promedió el 70%, impulsada por visitantes y grupos corporativos que participaron de congresos y encuentros.
Los niveles obtenidos reflejan el interés creciente por los atractivos rionegrinos y la diversidad de propuestas disponibles para distintos perfiles de visitantes. La Provincia continúa posicionándose como uno de los destinos más elegidos del país, con naturaleza, gastronomía, actividades recreativas y servicios de calidad en todas sus regiones.

Movimiento nacional: 1,7 millones de turistas en todo el país
El fin de semana largo por el Día de la Soberanía Nacional dejó un fuerte repunte turístico a nivel nacional, con casi 1,7 millones de personas movilizándose y un crecimiento real del 34% en el gasto total respecto del mismo período del año pasado, según datos de CAME.
Hubo un aumento del 21% en la cantidad de turistas frente al feriado de 2024, con una estadía promedio de 2,3 noches. El gasto diario por visitante fue de $91.317 y el gasto total alcanzó los $355.789 millones.
Entre los destinos más elegidos se destacaron Mar del Plata, Córdoba, Puerto Iguazú, Mendoza, Entre Ríos y Bariloche, que volvió a posicionarse entre los lugares con mayor ocupación del país.
El presidente Javier Milei celebró el movimiento turístico, afirmando que fue “el fin de semana del 20/11 más exitoso de la historia”.
Entre enero y noviembre, los siete fines de semana largos del año movilizaron a casi 12 millones de turistas y generaron un impacto económico de $2,7 billones, lo que aportó alivio a un sector golpeado por la caída del poder adquisitivo y la competencia de los viajes al exterior.

