Comodoro Rivadavia volvió a quedar bajo el impacto de un temporal sin precedentes. Mientras la ciudad enfrentaba una jornada de alerta roja por viento, técnicos de yacimientos de la cuenca del golfo San Jorge reportaron mediciones excepcionales en zonas productivas donde las ráfagas superaron con amplitud todos los registros habituales.
La cifra más llamativa provino de Cerro Dragón, donde un sensor industrial utilizado para monitoreo operativo habría marcado un máximo de 352 km/h y un viento sostenido cercano a los 312 km/h. Aunque estas estaciones no forman parte de la red oficial del Servicio Meteorológico Nacional, los datos reflejan la violencia del fenómeno sobre las áreas petroleras del sur chubutense.
En otros puntos clave de la cuenca, como Manantiales Behr y Diadema, también se vivieron condiciones extremas. Allí se reportaron ráfagas de más de 215 km/h, acompañadas por promedios sostenidos superiores a los 130 km/h, según registros internos de las operadoras. Para muchos trabajadores, el viento de este lunes fue “el más fuerte en años”, con dificultades para circular incluso dentro de los campamentos.
La situación obligó a las empresas a activar protocolos de emergencia: reducción de personal en superficie, suspensión de maniobras riesgosas, guardias mínimas y cierre preventivo de sectores expuestos. La prioridad se centró en proteger equipos críticos y evitar accidentes derivados de la caída de estructuras, cables o elementos desprendidos por la fuerza del viento.
El temporal también paralizó gran parte de Comodoro. Desde temprano, la ciudad sufrió voladuras de techos, cortes de luz, árboles arrancados de raíz y daños en comercios y vehículos. En zonas altas, las ráfagas levantaron densas nubes de polvo que redujeron la visibilidad y complicaron el trabajo de los servicios de emergencia.
Defensa Civil, Bomberos, personal municipal y fuerzas de seguridad continúan desplegados en distintos sectores, aunque la intensidad del viento limita las intervenciones. Las rutas de acceso permanecen bajo control y se insiste en evitar la circulación salvo casos imprescindibles.
Aunque se espera una leve mejora hacia la noche, la alerta roja sigue activa y las autoridades recomiendan extremar la precaución: asegurar objetos sueltos, mantenerse bajo resguardo y evitar transitar por áreas abiertas hasta que el temporal comience a ceder.
La magnitud de los valores registrados en los yacimientos, algunos considerados inéditos para la región, deja en claro que la región atraviesa uno de los eventos de viento más severos de los últimos años, con impacto simultáneo sobre la ciudad, las rutas y la actividad petrolera.

