La muerte de Narela Micaela Barreto, la joven argentina que estaba desaparecida desde el 21 de enero en Los Ángeles, provocó una profunda conmoción entre familiares, amigos y la comunidad argentina en el exterior. Tenía 27 años y había emigrado con el objetivo de trabajar y construir un futuro mejor.
Narela era oriunda de Banfield, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. A mediados de 2024 decidió dejar el país y probar suerte en Estados Unidos. Primero se instaló en Miami y luego se mudó a Los Ángeles, donde vivía sola en un departamento alquilado en pleno centro de la ciudad.
En ese país se desempeñaba en distintos trabajos, principalmente como moza, mientras buscaba oportunidades más estables. Hablaba inglés con fluidez, lo que también le permitió realizar tareas de traducción. Antes de emigrar, colaboraba en el kiosco familiar y mantenía una relación muy cercana con sus seres queridos.
Quienes la conocían la definían como una persona independiente, responsable y trabajadora. A pesar de la distancia, mantenía contacto frecuente con su familia y solía enviar dinero desde el exterior para ayudarlos económicamente.

La preocupación comenzó cuando dejaron de tener noticias suyas. Ante el silencio, la familia inició una intensa búsqueda y realizó consultas ante distintas autoridades. “Fuimos al consulado para saber si la habían deportado o detenido. No figuraba en Migraciones ni había sido deportada”, relató en su momento Milagros, su prima.
El último mensaje que Narela envió fue a su madre, a quien le avisó que salía a trabajar. Desde entonces no volvió a comunicarse. Horas después, la familia confirmó que la joven había sido hallada sin vida, una noticia que cerró la búsqueda, pero abrió un profundo dolor.
Fuente: Medios

