Facundo Rico, un ingeniero argentino de 37 años especializado en energías renovables, fue asesinado de 13 puñaladas en su departamento del barrio de Las Tablas, en Madrid, España. El principal sospechoso del crimen, un hombre de 65 años que presuntamente creía que su esposa mantenía una relación con la víctima, se suicidó horas después del hecho.
Según informaron medios españoles, el cuerpo de Rico fue hallado en la cocina de su vivienda, ubicada en un complejo residencial de la calle Cirauqui, luego de que vecinos alertaran a la Policía Nacional por un fuerte olor a un producto químico que provenía del departamento.

Rico tenía nacionalidad española y residía en España desde hacía más de diez años. Antes de establecerse en Madrid, vivió en la comunidad autónoma de Extremadura y, desde hacía tres o cuatro años, alquilaba el departamento donde fue encontrado sin vida.
De acuerdo con vecinos del edificio, el ingeniero viajaba con frecuencia por motivos laborales y mantenía un perfil reservado. Su carrera estaba enfocada en el desarrollo de proyectos de energías renovables, especialmente en el sector fotovoltaico.

Había realizado dos másteres y un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, con una investigación centrada en la optimización de la limpieza de plantas solares. A lo largo de su trayectoria trabajó en proyectos eólicos y fotovoltaicos en distintos países, entre ellos Uzbekistán, y recientemente había cambiado de empleo.
Cómo avanza la investigación
La investigación apunta como principal sospechoso a un hombre español de 65 años identificado como Alberto. Los investigadores creen que el acusado sospechaba que su esposa mantenía una relación con Rico y que esa situación habría desencadenado el ataque.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, el hombre ingresó al departamento de la víctima, donde ambos mantuvieron una discusión que terminó con el asesinato. Tras el hecho, abandonó el lugar y huyó hacia una vivienda de su propiedad en la provincia de Ávila.
Al día siguiente, cuando el crimen ya había tomado estado público, el sospechoso se dirigió a una garganta ubicada en las inmediaciones de La Adrada y se arrojó al vacío, lo que puso fin a la principal línea de investigación sobre el autor del homicidio.
Fuente: Medios

