La tensión volvió a encenderse entre los productores frutihortícolas de Centenario y Vista Alegre. Esta vez, la alarma se activó tras la aprobación de dos ordenanzas que habilitan loteos en plena zona de chacras, sobre más de 40 hectáreas históricamente destinadas a la producción bajo riego. La decisión, que fue impulsada desde el Concejo Deliberante de Vista Alegre mediante lo que los vecinos describen como “excepciones”, reaviva un conflicto que ya había surgido semanas atrás con un proyecto técnico del Copade.
La agrupación Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre (PACVA) reaccionó rápidamente. Enviaron una carta al gobernador Rolando Figueroa, el último viernes, exigiendo que no se toque “ni una hectárea más” del valle productivo. Allí advierten que las decisiones municipales contradicen reiterados compromisos oficiales sobre la defensa del suelo bajo riego, un recurso al que consideran estratégico para la región.
Las normas cuestionadas, ordenanzas 1097/2025 y 1122/2025, permiten el avance urbano sobre tierras fértiles protegidas desde 2004 por la ordenanza 353/04. Según denuncian los productores, la sesión donde se aprobaron habría sido “secreta” y sin difusión de los detalles técnicos.

Uno de los emprendimientos aprobados es “Ayres de la Patagonia”. Se trata de un loteo con 204 parcelas distribuidas en nueve manzanas; la más pequeña tiene 202 metros cuadrados. Para PACVA, este aval se dio “por vía de excepción”, adelantándose al propio Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que está en elaboración.
En su carta cuestionan directamente la contradicción entre un plan urbano técnicamente en construcción y decisiones políticas que, en paralelo, ya determinan cambios irreversibles.
“¿Para qué hacer un POT si, mediante excepciones, ya están determinando las nuevas zonas urbanas?”, plantearon en el documento firmado por Federico Rozza, referente del colectivo. Temen que estas normas se conviertan luego en antecedentes o incluso en pautas validadas por el proyecto del Copade.
Impacto productivo y empleo en riesgo
La pérdida de 40 hectáreas productivas implica más que la desaparición de tierra agrícola. Según PACVA, supone un daño permanente para el sistema frutihortícola regional: afecta el riego, la continuidad de la producción, la infraestructura rural y la generación de empleo. Estiman que solo esas tierras sostienen al menos 40 puestos laborales directos, sin contabilizar el movimiento económico que genera el trabajo en las chacras.
En la carta a Figueroa, los productores reconocen y valoran la postura oficial provincial en defensa del suelo productivo, pero señalan que lo que está ocurriendo a nivel municipal va en sentido contrario. “Esto genera un proceso de desmantelamiento silencioso, pero constante”, alertaron.
Un modelo de desarrollo en disputa
Los chacareros piden previsibilidad, reglas claras y una intervención urgente del gobierno provincial. No dudan en calificar el avance urbano como “irreversible” si no se frena a tiempo.
“La defensa de la tierra productiva no admite dudas ni ambigüedades”, cerraron. Para PACVA, la discusión va mucho más allá de un loteo puntual: define el futuro del valle y qué tipo de desarrollo se proyecta para la región. ¿Un polo alimentario sostenido o una expansión urbana sin límite?
Hace algunas semanas, el propio gobernador había marcado el rumbo: “Nos estamos esforzando en ganar hectáreas bajo riego, en avanzar con el proyecto del Corredor del Viento, que duplicará las áreas regadas en la provincia. Entonces, ¿por qué vamos a seguir destruyendo las chacras para hacer urbanismo? Es totalmente incongruente. Tenemos que proteger nuestra producción”.
Esa frase volvió a tomar fuerza ahora, cuando la puja entre urbanización y producción se instaló nuevamente en el corazón del valle.
Fuente: Medios.

