La legisladora provincial Magdalena Odarda, del bloque Vamos con Todos, presentó en la Legislatura de Río Negro un proyecto de ley que busca prohibir de manera definitiva la instalación y funcionamiento de los cotos de caza deportiva en todo el territorio provincial.
La iniciativa reabre un debate que combina cuestiones ambientales, éticas, económicas y de control estatal. El eje central de la discusión gira en torno a si la Patagonia debe seguir albergando una actividad que mueve miles de euros por trofeos de fauna silvestre mientras, según advierten desde el proyecto, el Estado provincial tiene escasa capacidad de fiscalización.
La propuesta impulsada por Odarda plantea una transformación profunda en la mirada jurídica sobre los animales y el ambiente.
El proyecto propone dejar atrás una visión “antropocéntrica”, centrada exclusivamente en el ser humano, para avanzar hacia un enfoque “ecocéntrico”, donde los ecosistemas y los animales sean considerados sujetos de protección dentro del ordenamiento legal.
En los fundamentos, el texto sostiene que “la tortura no es arte ni cultura” y cuestiona que los cotos promuevan la mercantilización de la fauna silvestre mediante la caza de animales para exhibición de trofeos.
Según la legisladora, este tipo de prácticas resultan incompatibles con los avances registrados en materia de protección animal tanto en Argentina como en otros países.

Un negocio millonario
Actualmente, Río Negro cuenta con 14 cotos habilitados para la caza deportiva, integrados a un circuito internacional de turismo cinegético orientado principalmente a visitantes extranjeros.
Entre las especies más buscadas aparecen el jabalí europeo, el ciervo colorado y el ciervo dama, cuyos trofeos pueden alcanzar valores de hasta 3.500 euros por pieza, de acuerdo con datos citados en el proyecto.
Desde el espacio impulsor de la iniciativa sostienen que la actividad dejó de ser un entretenimiento ocasional para convertirse en un negocio de alta rentabilidad vinculado al turismo internacional.
El debate por el jabalí europeo
Uno de los puntos más controvertidos del proyecto tiene que ver con el control de especies invasoras, especialmente el jabalí europeo (Sus scrofa).
Introducida en Argentina a comienzos del siglo XX con fines cinegéticos, esta especie es considerada una de las más dañinas del planeta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En Río Negro, el jabalí genera daños en cultivos, rompe alambrados, afecta la producción ovina y altera ecosistemas nativos. Las pérdidas económicas vinculadas a esta especie se estiman entre 900 y 1.400 millones de dólares anuales a nivel nacional.
Por ese motivo, la Secretaría de Fauna provincial habilitó para la temporada 2026 la caza deportiva del jabalí europeo, con cupos de hasta cuatro piezas diarias por operador.
Allí aparece una de las principales tensiones del debate: mientras el proyecto cuestiona la lógica de la caza como espectáculo y negocio, distintos sectores sostienen que la eliminación de los cotos podría afectar herramientas utilizadas para el control poblacional de especies exóticas invasoras.
Uno de los argumentos más fuertes del proyecto apunta a las limitaciones del Estado para fiscalizar la actividad.
Según información oficial citada en la iniciativa, Río Negro dispone actualmente de apenas cinco guardafaunas y tres vehículos para controlar no solo los 14 cotos habilitados, sino también el conjunto de las áreas naturales protegidas de la provincia.
Para Odarda, esa estructura resulta insuficiente para garantizar el cumplimiento de las normas vigentes, controlar cupos de extracción y proteger especies vulnerables como el Huemul, el Pudú y el Puma.
“La falta de fiscalización incrementa el riesgo de maltrato animal”, advierte el texto legislativo.
Reacciones y críticas
La presentación del proyecto generó rechazo en sectores vinculados a la actividad cinegética. Desde ese ámbito sostienen que la propuesta tiene una mirada parcial y que desconoce el rol que cumple la caza deportiva en el manejo de especies exóticas invasoras.
Además, remarcaron que la iniciativa aparece en un contexto donde distintos organismos buscan ampliar los permisos de caza para controlar poblaciones de animales que afectan a la fauna autóctona y a las actividades productivas.
El debate recién comienza y promete abrir una fuerte discusión en la provincia sobre conservación, turismo, bienestar animal y manejo ambiental.
Fuente: Medios.

