Silvana Romero, docente oriunda de Cutral Co practica natación en aguas frías desde hace siete años y forma parte de un grupo de nadadores que se animan a competir sin traje de neopreno, enfrentando temperaturas que rondan los 2 °C.
“Es un desafío personal porque pienso: si lo puedo hacer en verano, ¿por qué no hacerlo en invierno?”. Con esa frase, Silvana resume la motivación que la lleva a sumergirse en las heladas aguas del lago Argentino, frente al glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz.
Desde hace una semana, la docente participa junto a otros nueve representantes de Cutral Co, Plaza Huincul, Zapala, Villa La Angostura y Plottier en una copa mundial de natación en aguas frías, que tiene como escenario el corazón del Parque Nacional Los Glaciares.

Una pasión que nació después de los 40
Silvana descubrió la natación a los 41 años y, desde entonces, la disciplina la llevó a vivir experiencias que nunca había imaginado. Mientras descansaba entre jornadas de competencia, contó qué significa ingresar al agua helada sin protección térmica.
“Es la cuarta vez que estamos acá, en el lago Argentino, junto al grupo NNAF. La experiencia es una mezcla de desafío, dificultad y algo muy lindo. Todo eso junto”, explicó.
Para la nadadora, el mayor desafío no está en la distancia sino en la exposición al frío.
“La temperatura del agua implica mucha preparación. No es tanto por los kilómetros, sino por el tiempo que permanecés dentro del agua”, señaló.
Antes de viajar a Santa Cruz, Silvana y sus compañeros —entre ellos Enrique Aguilera, Matías Cortés y Josefina Postigo, de Plaza Huincul— realizaron una preparación específica para adaptarse a temperaturas similares a las del lago Argentino.

En la región entrenaron en aguas que alcanzan entre 4 °C y 5 °C, además de contar con el correspondiente apto médico para realizar la actividad. Su primera experiencia fue en 2019, cuando comenzaron a nadar en los lagos Chimehuín y Huechulafquen.
“Empezás a elegir esta disciplina a partir de las aguas abiertas. Te atrapa el entorno, la naturaleza y el grupo, porque cada vez más gente se suma”, relató.
La idea de competir en invierno surgió de una pregunta simple: si podía hacerlo en verano, ¿por qué no intentarlo durante los meses más fríos?
Nadar frente al glaciar: una experiencia única
Para Silvana, una de las grandes motivaciones de esta disciplina es la posibilidad de acceder a lugares únicos. “Conocés lugares a los que como turista común no podrías entrar. No cualquiera puede nadar frente a un glaciar”, destacó.
En 2024, durante una competencia en el lago Argentino, el circuito se realizó frente al glaciar Perito Moreno. Según recordó, mientras nadaban se produjo un importante desprendimiento de hielo.
“Llegaron los témpanos hasta la bahía donde nadábamos. Por momentos se detenía la competencia para liberar el circuito de hielo y después continuábamos”, contó.

Este año, en cambio, la organización montó una plataforma flotante similar a una pileta, con andariveles para cada competidor. La competencia comenzó el martes y finalizará el sábado con la entrega de medallas y trofeos.
El desafío de cruzar en Malvinas
El lago Argentino no es el punto más austral al que llegó Silvana. En noviembre pasado realizó un cruce en las islas Malvinas y ya tiene previsto regresar en marzo de 2027.
En aquella oportunidad atravesó el estrecho de San Carlos, que une Isla Soledad y Gran Malvina, en una prueba de aproximadamente cinco kilómetros. Ahora, su próximo gran objetivo combina preparación física, mental, emocional y económica.
“Son desafíos que requieren mucho esfuerzo. Hay que entrenar, organizar viajes y reunir fondos”, explicó.
La nadadora cuenta con el acompañamiento de la comunidad de Cutral Co, que colabora mediante distintas actividades para ayudar a cubrir los costos de inscripción, traslados y estadías.
Entre sus próximas competencias aparecen pruebas en Monte Hermoso, Carhué y Claromecó, aunque la mirada está puesta en marzo de 2027, cuando buscará volver a desafiar las aguas australes.
Una historia de esfuerzo, pasión y valentía que nació en Cutral Co y llegó hasta los escenarios más extremos de la Patagonia.
Fuente: Medios.

