La ciudad de Viedma registra un incremento de jóvenes en situación de calle, un fenómeno que comenzó a evidenciarse con mayor fuerza durante el último año y que muestra nuevas características en comparación con períodos anteriores.
La subsecretaria de Promoción Social, Daniela Lillo, indicó que desde mediados del año pasado se observa un crecimiento sostenido de personas de entre 18 y 25 años en esta situación. Según precisó, se trata tanto de jóvenes de la ciudad como de otras regiones, principalmente del norte del país.
Entre los factores que se repiten en los casos, Lillo señaló el consumo problemático de sustancias como uno de los principales. A esto se suman dificultades vinculadas al acceso al empleo, en particular situaciones en las que las personas llegan con promesas laborales que finalmente no se concretan.
La funcionaria explicó además que, en la mayoría de los casos, existe una intervención previa del entorno familiar. “Generalmente las familias agotan todas las instancias de contención antes de que la persona quede en situación de calle”, sostuvo.
Un refugio con capacidad limitada
El principal dispositivo de asistencia funciona en el predio del Colegio Paulo VI, a partir de un convenio entre el municipio, el Obispado y el Ministerio de Desarrollo Social, con gestión a cargo del gobierno local.
El espacio está destinado a hombres en situación de calle y cuenta con una capacidad de 10 plazas. Allí se brinda merienda, cena y desayuno, además de servicios básicos como cama, duchas y lavado de ropa.
El ingreso se habilita de lunes a viernes a partir de las 18 y los días feriados desde las 21. El lugar cuenta con control policial, y al momento de ingresar se revisan pertenencias para evitar el ingreso de elementos peligrosos o sustancias.
Articulación y acompañamiento
Desde el área de Promoción Social señalaron que la tarea no se limita a la asistencia inmediata, sino que incluye un trabajo de acompañamiento y articulación con otras instituciones.
En ese sentido, mencionaron la labor de los Hogares de Cristo, que abordan problemáticas de consumo desde una perspectiva comunitaria y religiosa.
Además, el refugio cuenta con un trabajador social que interviene en cada caso, gestionando vínculos con las familias y coordinando acciones con distintos organismos, en un intento por generar alternativas de salida a la situación de calle.
Fuente: Medios

