Mark Zuckerberg declaró este miércoles ante un tribunal de Los Ángeles en el marco de un juicio que pone bajo análisis a Meta y a Google por el presunto impacto de las redes sociales en la salud mental de menores.
La demanda fue presentada por una mujer de California que afirmó haber utilizado Instagram desde los 11 años y YouTube desde los seis. Según su testimonio, el uso prolongado de estas plataformas contribuyó a su depresión y a pensamientos suicidas. La denunciante también usó TikTok y Snapchat, compañías que ya alcanzaron acuerdos extrajudiciales por daños.

El eje del proceso es determinar si las plataformas fueron diseñadas deliberadamente para volver adictos a los menores, aun cuando —según la acusación— las empresas conocían posibles efectos negativos en la salud mental.
Meta y Google rechazaron las acusaciones. La empresa de Zuckerberg citó un estudio de las National Academies of Sciences que no halló pruebas concluyentes de que las redes sociales afecten la salud mental infantil.
Durante su testimonio, Zuckerberg reconoció demoras en la detección de usuarios menores de 13 años en Instagram. “Siempre deseo que hubiéramos podido llegar antes”, afirmó, y aseguró que se implementaron mejoras en los sistemas de verificación de edad.
La semana pasada también declaró Adam Mosseri, jefe de Instagram, quien rechazó el concepto de “adicción a las redes sociales” en términos clínicos.
En el tribunal se exhibieron correos internos de Meta, incluidos intercambios de 2020 en los que Mosseri defendía permitir filtros de cirugía estética en Instagram pese a advertencias internas sobre su posible impacto en la autoestima adolescente. También se presentaron mensajes de 2014 y 2015 en los que Zuckerberg analizaba estrategias para aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios en la aplicación.

El caso de Los Ángeles es uno de varios procesos judiciales abiertos en Estados Unidos contra empresas tecnológicas por el presunto impacto de sus productos en la salud mental de jóvenes, incluyendo depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y suicidio. Su resolución podría influir en miles de demandas similares.
El juicio se desarrolla en paralelo a un endurecimiento regulatorio global. Australia ya prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años. En Francia se debate limitar el acceso a menores de 15, mientras que España analiza una medida similar para menores de 16.
En Alemania, el canciller Friedrich Merz se mostró abierto a evaluar restricciones. Otros países europeos como Noruega, Grecia, Reino Unido, Dinamarca, Italia y Países Bajos también estudian regulaciones.
Fuente: Medios

