Antisemitismo, migraciones forzadas, desarraigo y reconstrucción. A partir de la historia de su propia familia, Fernando Miodosky escribió Mandato clandestino, una novela que dialoga con los dilemas del presente y se propone mantener viva una memoria que, durante décadas, fue transmitida en voz baja.
Sociólogo, publicitario, consultor y articulista, Miodosky se define ante todo como hijo, hermano, padre y esposo. Desde esa identidad profundamente familiar emprendió un viaje hacia los orígenes, buceando en los relatos de sus antepasados judíos en Polonia, para construir una obra que, aunque íntima, interpela a muchos.
La novela se sitúa en el pueblo polaco de Sokolów, a comienzos de la década de 1920, cuando una viuda y sus siete hijos se vieron forzados a huir ante el avance de la persecución antisemita. Mucho antes de la invasión nazi de 1939, el clima de miseria, hostilidad y violencia ya marcaba la vida cotidiana. Separarse fue la única estrategia posible para sobrevivir y buscar refugio al otro lado del océano.

“Desde muy chico fui compilando relatos familiares que, con los años, fueron sedimentando en mis pensamientos”, contó el autor.
Esa curiosidad temprana lo llevó a imaginar cómo vivían sus antepasados, qué temores los atravesaban y cómo pensaban la huida. La novela recrea esas escenas con una pátina de ficción que potencia la cercanía emocional: las miradas hostiles en el pueblo, las discusiones familiares sobre cómo escapar, la angustia de la discriminación y, más tarde, las estrategias de arraigo en un país nuevo.
La pandemia funcionó como un punto de inflexión. Ese tiempo de introspección impulsó a Miodosky a transformar años de recuerdos y juegos mentales en una narración literaria. El libro se convirtió también en un homenaje a su padre. “Sentí la novela como una forma de seguir compartiendo con él, de identificarme con sus valores, sus miedos y su sentido de la vida”, expresó.
Mandato clandestino fue presentado en la AMIA y en la Feria Internacional del Libro de Neuquén. Para el autor, el encuentro con los lectores resultó “impactante”. Cada presentación abre un espacio de intercambio donde surgen historias propias, atravesadas por migraciones, exilios y mandatos familiares que permitieron resistir. “Sorprende la épica de aquellos tiempos y el propósito de supervivencia que los sostenía”, reflexionó.
En ese sentido, la novela también revisita la idea de los mandatos ancestrales, hoy muchas veces cuestionados, pero que en contextos extremos funcionaron como herramientas de salvación: el valor del trabajo, el esfuerzo, la familia y el cuidado mutuo. Para Miodosky, el libro invita a revisar la propia historia y a sostener una memoria activa.
Como gesto coherente con ese objetivo, el autor decidió donar la totalidad de las ganancias obtenidas por la venta del libro a proyectos sociales y culturales de la AMIA. “Es una institución emblemática para la comunidad judía, sobre todo después del atentado. Es una alegría poder contribuir a la preservación de la identidad y la memoria”, afirmó.
Así, Mandato clandestino se inscribe como una novela necesaria para estos tiempos: un relato sobre el pasado que ilumina el presente y recuerda que detrás de cada apellido hay una historia de lucha, pérdida y esperanza.

