El mercado de la carne bovina volvió a mostrar en noviembre un comportamiento dispar entre el Valle Inferior y el norte de Río Negro.
Más allá de los precios puntuales, el nuevo informe mensual del INTA expone dos dinámicas distintas: en la Comarca Viedma-Patagones se movió el consumo, mientras que en el norte el motor de los cambios estuvo en la producción.
En la Comarca, los cortes más elegidos por las familias fueron los que registraron las bajas más profundas. El asado con hueso retrocedió más de 17%, mientras que las distintas variedades de picada cayeron más del 26%. Para los técnicos, estas reducciones muestran un reacomodamiento del consumo tras meses de valores altos, con diferencias cada vez más marcadas entre cortes económicos y premium. No obstante, dentro del mismo mercado local también hubo subas, como la de la bola de lomo, que trepó más de 17% y consolidó la dispersión de precios.
En el norte de la provincia y en el Partido de Patagones, en cambio, las variaciones se explican desde la oferta. Allí el INTA midió incrementos en todas las categorías pagadas al productor, en un escenario de menor disponibilidad de animales para invernada y faena. El novillo liviano subió más de 17% y los animales pesados avanzaron casi 14%, impulsados por una demanda que sigue el ritmo del mercado nacional y por una faena más ajustada.
El organismo destacó que estas diferencias dentro de la misma región patagónica permiten entender mejor cómo se comporta cada eslabón de la cadena cárnica: mientras la Comarca refleja cambios en el consumo, el norte rionegrino exhibe tensiones productivas que presionan hacia arriba los valores.
El informe completo, el Nº 140 del seguimiento mensual del INTA incorpora además datos de otras provincias patagónicas y referencias externas, pero el contraste entre ambas zonas rionegrinas volvió a ser uno de los puntos centrales del análisis.

