Delia y Albino Lincanqueo viven desde hace décadas en el paraje Los Toldos, a unos 40 kilómetros de Zapala por la Ruta 13 y otros 20 kilómetros por una huella que, después de las intensas nevadas y lluvias, se convirtió en una combinación de barro, agua y nieve.
Los dos hermanos, que durante buena parte de su vida fueron crianceros, ya no tienen animales debido a su edad. Sin embargo, nunca quisieron abandonar ese lugar. “Aman vivir ahí”, contó el comisario Carlos Salazar, jefe de la Brigada Rural.
Después del temporal, durante un patrullaje preventivo, los efectivos advirtieron que algo no estaba bien y se activó un operativo conjunto entre la Policía, Zona Sanitaria II, el SIEN y el Hospital Zapala.

Un camino imposible y cinco horas de operativo
El pedido de asistencia se activó a las 14:20 y apenas diez minutos después el equipo de Rescate y Derivaciones del Hospital Zapala emprendió el viaje. “Nos abrigamos, preparamos todo y salimos. Pasamos por agua, barro y un acantilado de piedras”, relató Florencia Azúa, enfermera del servicio de Rescate y Derivaciones.

El recorrido se volvió cada vez más complicado. Los vehículos llegaron hasta un punto en el que ya no pudieron avanzar y el equipo tuvo que continuar a pie, atravesando un arroyo crecido y mallines cubiertos de nieve.
La misión se extendió durante unas cinco horas. El helicóptero también fue considerado como alternativa, pero las condiciones meteorológicas impidieron utilizarlo.
Finalmente, los rescatistas lograron llegar hasta los hermanos y comenzaron el regreso. Los dos adultos mayores fueron trasladados a hombros y en camilla hasta los vehículos que aguardaban para continuar el operativo.
El trabajo de quienes casi nunca aparecen en la foto
Azúa destacó especialmente el trabajo de los choferes y del personal que permitió concretar el rescate. Mencionó a Ricardo, encargado de conducir la ambulancia de campo; a Javier, jefe de choferes; a Ángel y a Manuel, el camillero que colaboró durante el traslado. También participaron el médico Horacio, trabajadores de la estancia, el agente sanitario y efectivos de la Policía Rural.
El SIEN brindó apoyo porque se trataba de dos pacientes que necesitaban asistencia. “Si vieran cómo se vive desde adentro”, resumió la enfermera al describir el operativo y las dificultades que enfrentaron para llegar hasta el puesto.
“No son olvidados por el sistema”
Detrás del rescate también hubo una aclaración importante sobre la situación de los hermanos. Azúa explicó que Delia y Albino no fueron personas abandonadas por el sistema de salud, como algunos comentarios en redes sociales interpretaron después de conocerse el caso.
“Ellos viven como ermitaños, veían personal de salud y se escondían”, contó. Sin embargo, señaló que el agente sanitario mantiene un vínculo con ellos y que siempre los visitó.
La decisión de solicitar una atención más profunda surgió porque el médico consideró que ambos necesitaban ser evaluados. Incluso, Delia aceptó abandonar el lugar únicamente porque su hermano también sería trasladado. Una vez en el hospital, quiso regresar rápidamente a su casa.
Actualmente, ambos permanecen internados en el Hospital Zapala, donde continúan bajo atención médica.
Una historia de vocación y respeto
Azúa también hizo hincapié en la necesidad de preservar la intimidad de los pacientes. Consideró que no era necesario difundir imágenes de sus rostros y remarcó que tampoco corresponde hacer públicos detalles sobre sus diagnósticos.
La historia de Delia y Albino terminó convirtiéndose también en un reconocimiento al trabajo de quienes participaron del operativo: enfermeros, médicos, choferes, camilleros, agentes sanitarios, policías, trabajadores rurales y personal del SIEN.
Son quienes, en medio de un invierno marcado por la nieve, el frío, el viento y los caminos intransitables, continúan llegando hasta los puestos más alejados de la provincia.
Porque detrás de cada rescate en la cordillera neuquina no solo hay una emergencia. También hay personas que ponen el cuerpo para llegar hasta quienes necesitan ayuda.
Fuente: Medios

