Independencia, gestión y futuro: el sello de Figueroa

Sin entrar en peleas nacionales, pero marcando límites, el gobernador de Neuquén construye poder desde los resultados y deja claro que su prioridad es la provincia.

En un escenario nacional que empieza a ordenar sus fichas de cara a 2027, el gobernador Rolando Figueroa se mueve con una lógica distinta: lejos de la sobreactuación y de las grietas estériles, construye desde una identidad provincial definida y con objetivos claros. No hay improvisación en su discurso ni ambigüedad en su rumbo. Hay, en cambio, una idea persistente: Neuquén primero.
“Nosotros estamos trabajando para hacer grande a Neuquén”, afirmó durante una entrevista en un canal de noticias de la ciudad de Buenos Aires, en la que no sólo expuso resultados de gestión, sino también una postura política que empieza a ser observada con atención a nivel nacional. En tiempos donde muchos dirigentes ensayan posicionamientos electorales anticipados, Figueroa elige anclar su discurso en la gestión concreta.

Ese posicionamiento se refleja también en la relación con la Casa Rosada. Lejos de la confrontación permanente, el mandatario neuquino sostiene un equilibrio que se observa como constructivo frente al gobierno de Javier Milei“No entramos a debatir ni a pelearnos con el gobierno nacional”, sostuvo, al tiempo que reconoció que la administración nacional logró ordenar variables macroeconómicas que resultan favorables para la provincia.

Gobernador Rolando Figueroa.

Sin embargo, marcó con claridad sus diferencias: “El gobierno nacional se dedicó a equilibrar la economía y a generar determinadas pautas macroeconómicas que para nosotros son favorables, pero creemos en la presencia del Estado, creemos en equilibrar las líneas de partida; para eso necesitamos un Estado ordenado y ese Estado ordenado lo hicimos desde el primer minuto”. Esa síntesis refleja el ADN de su gestión: equilibrio fiscal, pero con un Estado activo.

En ese mismo tono, dejó en claro que no se diluye en alineamientos automáticos ni en estructuras ajenas. “Neuquén es la provincia más independiente de todas” subrayó, marcando una línea política que lo diferencia tanto del oficialismo nacional como de otros actores, entre ellos el jefe de gobierno porteño Jorge Macri, con quien reconoció pensar “muy distinto”. Aun así, mantiene canales de diálogo abiertos con referentes como Diego Santilli y el ministro Luis Caputo.

También tomó distancia de decisiones puntuales, como la designación de Lucila Crexell como embajadora en Canadá, dejando en evidencia que su autonomía no es discursiva sino práctica. Esa independencia se traduce en una construcción política propia, que no se subordina ni se mimetiza, y que encuentra en la gestión su principal capital.

Senadora Julieta Corroza – Voto en contra del pliego de designación de Lucila Crexel

En paralelo, Figueroa no esquiva las preguntas incómodas, incluso en un contexto donde la sociedad empieza a preguntarse si buscará la reelección. “Falta un tiempo todavía. Creo que quedan muchas cosas para hacer. Seguramente voy a trabajar para que nuestro proyecto político siga”, respondió, dejando entrever continuidad sin caer en definiciones apresuradas. Y ante la consulta sobre el gobernador bonaerense Axel Kicillof, fue tajante: “Creo que la gente no va a volver al pasado, yo creo que la gente va a apuntar hacia el futuro”.

Ese futuro, según remarcó, ya muestra indicadores concretos en la provincia: crecimiento del empleo registrado, caída del desempleo en un 59% y una reducción de la pobreza superior al 50%. A eso se suma liderazgo en ventas de supermercados y expansión de la construcción. “¿Qué hemos tomado? Las variables y la macro equilibradas del gobierno nacional, pero nosotros contribuimos y tomamos las variables para que Neuquén crezca”, explicó. Con ese equilibrio entre pragmatismo económico e identidad política, Figueroa no sólo gestiona: empieza a posicionarse en el mapa de lo que viene.

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