Histórico: el precio del asado en la Patagonia se igualó por primera vez al del resto del país

Tras décadas de sobreprecios vinculados a la barrera sanitaria del río Colorado, el valor del asado en el norte patagónico convergió con el promedio nacional. La clave no fue una baja local, sino el fuerte encarecimiento en los mercados del norte.

El mercado de la carne en la Patagonia atravesó en los últimos meses un cambio inédito. Por primera vez desde que rige la barrera sanitaria del río Colorado, el precio del asado en los principales centros de consumo del norte patagónico se ubicó prácticamente al mismo nivel que el promedio nacional. Se trata de un quiebre histórico para una región que, durante décadas, pagó valores muy superiores por uno de los cortes más representativos de la cultura alimentaria argentina.

Durante años, adquirir asado en la Patagonia implicó asumir un sobrecosto que en determinados momentos llegó a duplicar el precio vigente en las góndolas del resto del país. Esa diferencia persistente no respondió a un único factor, sino a una combinación de restricciones sanitarias, características productivas, cuestiones logísticas y decisiones de política sectorial que terminaron por consolidar un mercado fragmentado y con fuertes desigualdades de precios.

La barrera sanitaria del río Colorado fue uno de los pilares de ese esquema. Diseñada para resguardar el estatus sanitario patagónico frente a la fiebre aftosa, limitó durante largos años el ingreso de carne con hueso desde el norte del país. Como consecuencia, la oferta de asado en la región quedó condicionada casi exclusivamente a la producción local. En un contexto de demanda sostenida y disponibilidad restringida, la presión alcista sobre los precios fue constante.

En paralelo, en los mercados del norte argentino se registraron durante extensos períodos altos niveles de faena, lo que generó una mayor oferta de hacienda y precios relativamente más bajos. De este modo, mientras en buena parte del país el asado se mantenía como un producto accesible, en la Patagonia se convertía en un bien caro y, para muchos hogares, difícil de incorporar de manera habitual.

La ruptura de una lógica histórica

De acuerdo con los registros del INDEC, el kilo de asado cerró diciembre con un precio promedio nacional de 15.094 pesos. En el mismo período, los relevamientos del INTA en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén —referencia clave del consumo patagónico— arrojaron un valor promedio de 14.990 pesos por kilo. La diferencia, inferior al 1%, resulta estadísticamente insignificante y no tiene antecedentes desde la instauración de la barrera sanitaria.

El contraste se vuelve aún más contundente si se observa la situación un año atrás. En febrero de 2025, la brecha entre ambos mercados alcanzaba el 90%, lo que implicaba que el asado en la Patagonia costaba casi el doble que en el norte del país. A partir de ese momento, la distancia comenzó a reducirse de manera acelerada.

Oferta ganadera y dinámica de precios

La evolución del precio del asado está directamente vinculada al comportamiento del mercado ganadero. Los datos oficiales muestran que, desde agosto y septiembre de 2025, la menor oferta de hacienda para faena provocó una reducción en la disponibilidad de carne, impulsando subas de precios significativas, especialmente en los mercados del norte.

En la Patagonia, la dinámica fue diferente. La mayor flexibilización en el ingreso de carne permitió una corrección a la baja de los precios durante parte del año. Luego de ese ajuste, los valores retomaron la senda alcista, pero lo hicieron a un ritmo considerablemente menor al registrado a nivel nacional. Esta diferencia en las velocidades de aumento explica el cierre abrupto de la brecha histórica.

¿Qué explica la igualdad de precios?

La convergencia no implica que el asado se haya abaratado en la Patagonia. En términos absolutos, el precio aumentó y el impacto sobre el poder adquisitivo fue significativo. Lo que cambió fue la relación relativa con el resto del país: los precios del norte crecieron con mucha mayor rapidez y terminaron igualando los valores patagónicos.

En ese sentido, el cierre de la brecha responde más a un fuerte encarecimiento nacional que a una baja sostenida en el sur. Aun así, el dato no pierde relevancia: por primera vez en décadas, vivir al sur del río Colorado dejó de implicar un sobreprecio estructural para consumir asado.

Como ocurre habitualmente en el mercado de carnes, los valores promedio conviven con realidades diversas según calidad, tipo de comercio y ubicación geográfica. Sin embargo, el hecho central se mantiene: el asado logró finalmente cruzar la barrera y equiparar su precio en todo el país, un hito que podría marcar el inicio de una nueva etapa para el mercado regional de carnes.

Fuente: Medios

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