En los primeros dos años de gestión, el gobierno de Rolando Figueroa redujo un 36% el stock de deuda provincial, tras cancelar compromisos por un total de 619 millones de dólares, que incluyeron intereses, amortización de capital y otros gastos asociados.
Este proceso de desendeudamiento se dio en paralelo a un aumento sostenido de la inversión pública, lo que no solo impactó en la mejora de las cuentas fiscales, sino que también permitió a la provincia acceder a nuevas fuentes de financiamiento en condiciones más favorables.
Según los datos oficiales, la Provincia redujo su deuda en 447 millones de dólares y cerró noviembre de 2025 con un stock total de pasivos de 816 millones de dólares. La evolución positiva fue reconocida por la agencia calificadora FIX SCR, que mantuvo la calificación crediticia de largo plazo de Neuquén en “BBB+(arg)”.
En su informe, la calificadora destacó la administración del gasto corriente y de los activos provinciales, una posición de liquidez favorable, una autonomía fiscal superior al promedio y un bajo riesgo de refinanciación.
Desde diciembre de 2023, la gestión provincial impulsó una política de ordenamiento de las cuentas públicas, evitando la emisión de Letras del Tesoro que habían generado tensión en las finanzas y priorizando la cancelación anticipada de pasivos de corto plazo. Como resultado, la deuda total se redujo a un nivel equivalente al 18,3% de los ingresos corrientes anualizados, uno de los registros más bajos de los últimos años.
El informe también subrayó el fortalecimiento de las finanzas neuquinas a partir de una mayor participación de los ingresos propios, que superaron el 80% de los ingresos corrientes, en un contexto de menor dependencia de las transferencias del gobierno nacional y consolidación de la autonomía fiscal.
En materia de inversión, Neuquén destinó más de 1.100 millones de dólares a amortización de deuda y obras de infraestructura, con foco en rutas, escuelas, salud y seguridad. Más del 10% de los ingresos totales provinciales se orientaron a estos proyectos, en un escenario nacional marcado por el desfinanciamiento y la retracción de fondos.
“Mientras el país atraviesa tiempos de incertidumbre, Neuquén sigue de pie con una economía sólida, ordenada y en crecimiento”, afirmó el gobernador meses atrás. “Administramos con responsabilidad, planificamos con visión y cuidamos cada recurso”, agregó.
Figueroa remarcó además que la provincia pasó “de estar quebrada, con un atraso en infraestructura superior a los 4.000 millones de dólares, a tener superávit, un proceso de desendeudamiento en marcha y obras activas en todo el territorio”. “Lo más importante es que ese superávit hoy se traduce en respuestas concretas para los neuquinos”, sostuvo.
La política de austeridad implementada permitió reducir gastos innecesarios y destinar los recursos a áreas prioritarias como Educación, Salud, Seguridad e Infraestructura. A esto se sumó el mayor aporte de regalías producto del crecimiento de la actividad en Vaca Muerta, lo que fortaleció la autonomía fiscal y permitió sostener el superávit, aunque menor al del año anterior, pese a la caída del precio internacional del petróleo.
El orden fiscal alcanzado también facilitó la renegociación de obras, el lanzamiento de licitaciones estratégicas y la priorización de inversiones orientadas a dinamizar las economías regionales. En ese proceso, fue clave el trabajo articulado con municipios y comisiones de fomento, que permitió generar un círculo virtuoso de obras y reinversión en toda la provincia.
Fuente. Medios

