Una delegación integrada por expertos internacionales en riego, manejo de recursos hídricos y adaptación al cambio climático inició una recorrida por los principales valles productivos de Río Negro para conocer experiencias locales, intercambiar conocimientos y evaluar estrategias frente a los nuevos desafíos ambientales.
La actividad comenzó en el Valle de Viedma y continuará en el Valle Medio y el Alto Valle, donde los especialistas analizarán distintos sistemas agrícolas bajo riego que forman parte de la matriz productiva provincial.
La iniciativa se enmarca en un programa financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), orientado al fortalecimiento de la infraestructura de riego, la gestión del riesgo agropecuario y la capacitación técnica.
La recorrida se inició en plantaciones de avellanos de la empresa Ferrero Rocher, ubicadas en el Valle Inferior, una región que concentra cerca del 95% de la producción nacional de este fruto seco.
El secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, explicó que el objetivo es que los especialistas puedan observar en el terreno las distintas realidades productivas de la provincia.
“Queremos que conozcan todo el sistema de valles irrigados, desde el Valle Inferior hasta el Alto Valle, para intercambiar experiencias y analizar oportunidades de mejora”, señaló.
Durante la visita, representantes de Ferrero Rocher detallaron el modelo productivo que desarrolla la compañía en la región, donde posee unas 200 hectáreas propias, además de trabajar con productores asociados.
Las plantaciones utilizan sistemas de riego por aspersión y requieren aproximadamente cinco años para alcanzar su máximo nivel de producción.
Un cultivo que crece en la Patagonia
El desarrollo del avellano en Río Negro se apoya en factores clave como la disponibilidad de agua, la infraestructura de riego administrada por el Idevi y las condiciones agroecológicas del Valle Inferior.
Gracias a estas ventajas, la provincia ya supera las 700 hectáreas implantadas con este cultivo, cuya demanda internacional continúa en expansión.
El crecimiento está impulsado principalmente por la industria alimenticia y chocolatera, donde la avellana constituye una materia prima estratégica para la elaboración de numerosos productos.

Las heladas tardías, el principal problema
A pesar del potencial del cultivo, los productores enfrentan un desafío recurrente: las heladas tardías de primavera. Estos eventos climáticos afectan la floración y el desarrollo del fruto, generando fuertes variaciones en los niveles de producción de una campaña a otra.
Desde la empresa explicaron que las bajas temperaturas registradas durante los últimos años tuvieron un impacto significativo sobre los rendimientos. Mientras que algunas temporadas registraron cosechas excepcionales, otras estuvieron marcadas por fuertes pérdidas provocadas por las heladas.

Frente a este escenario, uno de los temas que más interés despierta entre productores y especialistas es la incorporación de sistemas de riego con función antihelada. La tecnología permite proteger las plantaciones durante eventos climáticos extremos, aunque todavía requiere estudios y ajustes para optimizar su aplicación en las condiciones productivas de la región.
Los expertos coincidieron en que comprender cuándo regar, cuánto tiempo hacerlo y cómo diseñar sistemas eficientes será clave para reducir el impacto de las heladas y estabilizar la productividad.
Una actividad con mirada internacional
La gira técnica reúne a especialistas de la Universidad de California junto a referentes de Argentina y Chile vinculados al manejo del agua y la producción agrícola.
Entre los participantes se encuentran Daniele Zaccaria, Khaled Bali, Michael Cahn y Mark Battany, además de técnicos y profesionales que trabajan en proyectos de desarrollo productivo y gestión hídrica en Sudamérica.
Tras la visita al Valle Inferior, la delegación continuará su recorrido por el Valle Medio y el Alto Valle para completar un relevamiento de los principales sistemas productivos bajo riego de Río Negro.
El objetivo final es compartir experiencias, identificar desafíos comunes y generar herramientas que permitan fortalecer la producción agrícola en un contexto marcado por el cambio climático y la creciente demanda de eficiencia en el uso del agua.
Fuente: Medios.

