El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, publicó una columna de opinión en la que analiza uno de los fenómenos culturales que, a su entender, define a la sociedad actual: la incapacidad para tolerar los procesos. Bajo el título “Es muy largo”, plantea una crítica a la creciente obsesión por la inmediatez y al rechazo de todo aquello que requiere tiempo, desde un libro hasta una reflexión profunda.
En el texto, Pesatti introduce el concepto de “yaísmo”, al que define como una patología cultural basada en la exigencia permanente del “ya, ya, ya”. Según sostiene, esta lógica lleva a priorizar los resultados inmediatos por sobre los procesos, afectando la manera en que las personas leen, aprenden, trabajan e incluso viven sus experiencias cotidianas.
El dirigente considera que el avance de la tecnología aceleró numerosas tareas, como las comunicaciones y el acceso a la información, pero advierte que ese ritmo fue trasladado erróneamente a la naturaleza humana. En ese sentido, cuestiona la idea de que los procesos emocionales, intelectuales o de aprendizaje puedan desarrollarse con la misma velocidad que un algoritmo.
Para ilustrar esa postura, Pesatti recurre a ejemplos vinculados con la gestación de una vida, la maduración de los frutos y el crecimiento de los árboles, remarcando que todo aquello que tiene verdadero valor necesita tiempo. Desde esa perspectiva, sostiene que la impaciencia termina debilitando la capacidad de comprender cómo se construyen las experiencias significativas.
La reflexión también incorpora referencias al papa Francisco, quien en Evangelii gaudium afirmó que “el tiempo es superior al espacio”, una idea que, según Pesatti, invita a privilegiar los procesos por encima de la búsqueda de resultados inmediatos. Además, cita al filósofo Georg Wilhelm Friedrich Hegel y al escritor Jorge Luis Borges, cuyas obras destacan el papel fundamental del tiempo en la construcción de la verdad y de la identidad humana.
En el tramo final de su artículo, el vicegobernador sostiene que las realidades más valiosas de la existencia son necesariamente largas. Afirma que una amistad, una vocación, una obra de arte o un conocimiento sólido no nacen de un clic, sino de recorridos sostenidos que requieren paciencia, esfuerzo y dedicación.
Finalmente, Pesatti invita a replantear la expresión “es muy largo”, al considerar que muchas veces esa frase no revela un problema del contenido, sino una fragilidad en la capacidad de atención y escucha. Para el dirigente, recuperar el valor del tiempo constituye un acto de resistencia cultural, indispensable para preservar la memoria, la historia y el sentido de la experiencia humana.

