Los primeros movimientos asociados a los grandes proyectos energéticos que avanzan en la costa rionegrina ya comienzan a reflejarse en la economía regional. Según datos oficiales, las iniciativas vinculadas al paquete Punta Colorada generaron hasta el momento más de $15.902 millones en compras a proveedores de Río Negro, involucrando a 103 empresas de distintas localidades.
El relevamiento muestra que Sierra Grande concentra buena parte de la actividad, con 62 firmas activas vinculadas a servicios de alojamiento, transporte, gastronomía, seguridad, materiales y ferretería. También aparecen empresas de San Antonio Oeste, Las Grutas, Viedma, Cipolletti, Allen y otras ciudades que buscan posicionarse dentro de la cadena de proveedores.
Los mayores movimientos económicos se registran en rubros vinculados a la logística y la operación diaria de los proyectos. El transporte de personal acumula más de $5.164 millones, mientras que los servicios de alimentación y viandas superan los $4.059 millones. A esto se suman gastos en combustibles, alojamiento, materiales de construcción, salud ocupacional y seguridad.
Más allá de las cifras, el proceso comienza a impactar en actividades cotidianas de la región. Comercios, hoteles, viviendas de alquiler, estaciones de servicio y emprendimientos gastronómicos registran una mayor demanda asociada a la llegada de trabajadores y empresas vinculadas al sector energético.
Desde el Gobierno provincial destacan que el objetivo es fortalecer la participación de empresas locales y generar oportunidades para las comunidades involucradas. Sin embargo, también reconocen que el desafío pasa por convertir este movimiento inicial en un proceso de desarrollo sostenible y equilibrado.

En ese sentido, el gobernador Alberto Weretilneck sostuvo que el crecimiento debe estar acompañado por una fuerte presencia estatal para ordenar el proceso y evitar desequilibrios en las localidades alcanzadas por las inversiones.
Actualmente, el Registro Provincial de Proveedores Energéticos cuenta con 479 empresas inscriptas, un indicador que refleja las expectativas que despierta el sector en distintas ciudades de Río Negro.
Mientras los proyectos avanzan, la discusión comienza a centrarse en cuánto de ese movimiento económico logrará traducirse en empleo estable, fortalecimiento de las pymes locales y beneficios duraderos para las comunidades de la Zona Atlántica.

