Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, intenta llevar calma a los mercados al sostener que las elecciones presidenciales de 2027 serán un “paseo por el parque” y que el peronismo no tiene chances competitivas, en la mesa chica de la Casa Rosada las preocupaciones transitan por otro carril.
El diagnóstico que comparten Karina Milei y el asesor Santiago Caputo es que el principal riesgo electoral no proviene de la oposición tradicional, sino de una eventual fragmentación del voto por derecha. En ese marco, pese a los constantes cruces y tensiones, la estrategia oficialista con Patricia Bullrich se orienta a la contención antes que a la ruptura.

En el entorno presidencial consideran clave evitar que se consolide una oferta alternativa de centroderecha con capacidad de disputar el electorado libertario. “Tenemos la responsabilidad de no tener fragmentación en nuestro espectro”, repiten en la Casa Rosada, donde admiten que el desafío es sostener la unidad política de cara al 2027.
Del otro lado, cerca de la exministra de Seguridad sostienen que Bullrich busca posicionarse como una figura central del armado electoral. Aunque la senadora afirma que “no hay riesgo de fractura” dentro del bloque de La Libertad Avanza (LLA), su estrategia se basa en tensionar desde adentro para reforzar su peso en la negociación del futuro esquema de poder.

En ese tablero se barajan distintos escenarios para su proyección: desde una eventual candidatura a la Jefatura de Gobierno porteño hasta la posibilidad de ocupar un rol en una fórmula presidencial como vicepresidenta, alternativa que también se analiza en el oficialismo.
Si la relación se deteriora, en el Gobierno reconocen que Bullrich podría intentar capitalizar su capital político por fuera de la estructura libertaria, apostando a un eventual desgaste de la gestión económica antes de los comicios.
Mientras tanto, el principal foco de conflicto se concentra en el Senado, donde la senadora activó una postura de bloqueo que complica la agenda judicial del Ejecutivo. Su “objeción de conciencia” ante el retiro del pliego de la jueza María Verónica Michelli abrió un frente interno que impacta en otras designaciones.

Bullrich ya anticipó que no acompañará ciertos pliegos y cuestiona postulaciones del oficialismo, lo que generó malestar en el Ministerio de Justicia. En la comisión de Acuerdos, donde se requieren nueve firmas para avanzar, el oficialismo cuenta con siete, lo que pone en duda el desenlace de la próxima sesión.
En ese contexto, la tensión entre disciplinamiento interno y contención política se convirtió en uno de los ejes centrales del oficialismo de cara al reordenamiento electoral rumbo a 2027.
Fuente: Medios

