El reloj de la torre del Centro Cívico de Bariloche es uno de los elementos más característicos de la ciudad. Todos los días, a las 12 y a las 18, suenan las campanadas que dan paso a un mecanismo que pone en movimiento figuras de madera visibles desde una pequeña abertura en la estructura.
El sistema, instalado entre 1940 y 1941, incluye un escudo giratorio que deja ver cuatro figuras: un aborigen, un misionero, un conquistador y un labrador, representaciones simbólicas de distintas etapas históricas de Bariloche. El mecanismo funciona mediante un sistema de engranajes que se mantiene operativo desde su instalación.
Desde 2024, la Secretaría de Turismo implementó visitas guiadas gratuitas que permiten recorrer el interior de la torre y conocer su historia. La actividad incluye el acceso a los cinco niveles del edificio municipal y un repaso por el origen y desarrollo del Centro Cívico.
El complejo fue inaugurado el 17 de marzo de 1940 y su construcción demandó aproximadamente 17 meses. Fue realizado con materiales de la zona, como piedra y madera, y formó parte de un proyecto que inicialmente contemplaba seis edificios, aunque finalmente se construyeron ocho.
Durante el recorrido, también se abordan aspectos históricos vinculados al crecimiento de Bariloche, desde su rol comercial a fines del siglo XIX hasta la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi y el proceso de urbanización impulsado por la Administración de Parques Nacionales. En ese marco, se destaca el trabajo de los arquitectos Alejandro Bustillo y Ernesto Estrada en el diseño del área.
En el cuarto piso de la torre se encuentran las figuras de madera que forman parte del mecanismo del reloj. Fueron talladas por el escultor Jorge Casals en una sola pieza y representan distintos momentos históricos de la región.
El recorrido finaliza en el nivel superior, donde se ubica el péndulo del reloj. El dispositivo fue trasladado desde Hamburgo y montado en la ciudad con asistencia técnica especializada. Durante décadas, su mantenimiento estuvo a cargo de relojeros locales que garantizaron su funcionamiento.
Las visitas se realizan de manera gratuita y permiten acceder a un sector habitualmente cerrado al público, con el objetivo de difundir el valor histórico y patrimonial del Centro Cívico.
Fuente: Medios

