El precio de la carne supera a la inflación y preocupa al consumo

El precio de la carne volvió a instalarse en el centro del debate económico argentino. En supermercados y carnicerías, los consumidores se encuentran con nuevos aumentos que reavivan una pregunta recurrente: ¿por qué sigue subiendo? y cuánto más puede aumentar uno de los productos más representativos de la mesa nacional.

Desde la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) explican que la suba responde a factores estructurales y coyunturales. Su presidente, Miguel Schiariti, advirtió que el año comenzó con una caída en la faena porque productores y feedloteros están reteniendo hacienda para sumar kilos ante un escenario de buenos precios y disponibilidad de pasto.

El diagnóstico es claro: menos oferta disponible en el corto plazo. Y la proyección tampoco es alentadora. Desde la entidad estiman que podría haber nuevos aumentos de entre 10% y 15% en los próximos meses.

Menos hacienda, menos carne

Para comprender el fenómeno actual hay que retroceder algunos años. La histórica sequía de 2023, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, impactó de lleno en el rodeo nacional. Según datos sectoriales, en tres años se perdió cerca del 6% del stock, más de 500.000 cabezas.

El efecto fue doble: muchos productores vendieron anticipadamente por falta de recursos y, al mismo tiempo, cayeron los índices de preñez y la producción de terneros. El resultado fue una tendencia sostenida a la baja en la faena, con 20 caídas interanuales consecutivas.

En enero, la industria frigorífica registró una faena de poco más de un millón de cabezas, con una caída interanual cercana al 12%. La producción de carne vacuna también se contrajo alrededor de 10% respecto del mismo mes del año anterior. Menos animales, menos carne en el mercado.

El kilo vivo, en niveles récord

En este contexto, el valor de la hacienda en pie comenzó a escalar con fuerza desde mediados de 2025. Aunque en el último mes hubo una leve baja, el acumulado de la suba ronda el 60%.

CICCRA señaló que el precio relativo del kilo vivo, medido frente al índice de precios mayoristas, se encuentra en el nivel más alto de los últimos 15 años. En términos interanuales, el valor promedio del ganado aumentó 73%, impulsado principalmente por novillos y vaquillonas.

Ese incremento terminó trasladándose al mostrador. En enero, mientras la inflación general fue de 2,8%, la carne subió 4,4% mensual. En la comparación interanual, el aumento promedio de los cortes vacunos alcanzó 70,8%, más del doble que la inflación general.

El asado lideró las subas con más del 74%, seguido por cuadril, paleta y nalga. Incluso productos industrializados como hamburguesas congeladas mostraron fuertes incrementos. En contraste, el pollo subió por debajo de la carne vacuna, lo que implicó un abaratamiento relativo frente al tradicional corte bovino.

Un debate que excede al mercado

La discusión también sumó miradas académicas. El doctor en Ciencias Agrarias José Jáuregui recordó el impacto de intervenciones oficiales aplicadas en 2006, que derivaron en la pérdida de más de 10 millones de cabezas en años posteriores, en un contexto de crecimiento poblacional.

La combinación de menos stock, mayor demanda y retención de hacienda configura hoy un escenario de oferta limitada y presión alcista.

La gran incógnita es si el mercado encontrará un equilibrio en los próximos meses o si todavía queda margen para nuevas subas. En un país donde la carne es parte de la identidad cultural y económica, cualquier movimiento en su precio tiene impacto directo en el bolsillo y en el clima social.

Fuente: Medios.

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