La situación de Lorena Villaverde, la diputada libertaria electa senadora y acusada de vínculos con el narco Fred Machado, se convirtió en un problema político inesperado para el Gobierno. En la Casa Rosada ya admiten que su llegada al Senado está “incierta” y que no cuentan con los votos necesarios para aprobar su diploma.
Villaverde, cuestionada también por una detención ocurrida hace dos décadas en Estados Unidos por ingresar con un kilo de cocaína, no pudo jurar la semana pasada. Su diploma volvió a la comisión de Asuntos Constitucionales para ganar tiempo, pero el escenario no mejoró: en La Libertad Avanza reconocen que solo podrían reunir 28 apoyos, lejos de los que necesitan para evitar una derrota en el recinto.
El oficialismo sondeó respaldos en distintos bloques, misioneros, neuquinos y algunos santacruceños, pero los gestos no se tradujeron en compromisos. Tampoco se reactivó la comisión que debía tratar nuevamente el caso, una señal de la fragilidad del acuerdo interno.
En paralelo, Villaverde retiró su renuncia a la Cámara de Diputados, que iba a tratarse en sesión especial. Si la dejaba avanzar y finalmente no asumía en el Senado, quedaría sin banca y sin fueros, un riesgo que ahora busca evitar.
En el Gobierno, la mesa política Karina Milei, Manuel Adorni, Patricia Bullrich y la bancada libertaria, discute contrarreloj qué salida darle al conflicto. Si Villaverde no asume, la banca será ocupada por Enzo Fullone, también de La Libertad Avanza.

