El Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestionó el uso de subsidios a las tarifas como herramienta para contener el impacto de la inflación y advirtió que esta política puede generar elevados costos para las cuentas públicas sin alcanzar de manera efectiva a los hogares más vulnerables.
El organismo analizó distintas intervenciones estatales aplicadas durante las últimas tres décadas en 76 países y señaló que las economías emergentes recurrieron de manera frecuente a subsidios a la producción energética, reducción de aranceles y controles sobre las tarifas finales.

Según el informe, si bien estas medidas buscan reducir el impacto inmediato de los aumentos sobre los consumidores, el esfuerzo fiscal necesario puede ser considerablemente mayor que el beneficio que reciben los sectores de menores ingresos.
El FMI puntualizó que “brindar la misma protección a las familias de menores ingresos a través de subsidios al consumidor puede requerir entre tres y seis veces más recursos fiscales que las transferencias focalizadas”.

A su vez, sostuvo que subsidiar la producción para mantener las tarifas artificialmente bajas resulta “entre 14 y 22 veces más” costoso para el presupuesto público que transferir recursos directamente a los sectores vulnerables.
El impacto sobre los hogares de menores ingresos
El organismo explicó que los alimentos y la energía representan una proporción mayor del gasto de las familias de menores ingresos, por lo que esos hogares sufren un impacto más fuerte durante las crisis del costo de vida.
“Dado que los alimentos y la energía representan una porción mayor del gasto de las familias de menores ingresos, estas soportan una inflación significativamente más alta que los hogares más prósperos durante las crisis del costo de vida”, señaló el informe.

Como ejemplo, el FMI mencionó la crisis energética que atravesó Europa entre 2022 y 2023. Según indicó, “por cada euro gastado en reprimir los precios de la electricidad, el gas natural y los combustibles, menos de 20 céntimos llegaron al quinto más pobre de los hogares”.
La alternativa que plantea el FMI
El reporte advirtió que mantener las tarifas congeladas o retrasar su actualización puede distorsionar los incentivos al consumo, desalentar el ahorro energético y aumentar el endeudamiento público.
En contraposición, planteó que permitir que las tarifas reflejen los costos reales del mercado y compensar de manera directa a los hogares que realmente lo necesitan permite preservar el espacio fiscal y promover un uso más eficiente de los recursos.

En ese sentido, el organismo sostuvo que “las transferencias focalizadas y temporales son la forma más eficaz y económica de proteger a los hogares más pobres cuando los precios básicos se disparan” y remarcó que “este enfoque apoya directamente a quienes más lo necesitan”.
El FMI consideró que este tipo de asistencia debería ser temporal y dirigida principalmente a las familias de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de sus recursos a necesidades básicas.
En situaciones excepcionales en las que exista riesgo de tensión social, el organismo planteó que la cobertura podría extenderse de manera transitoria a sectores medios, pero con mecanismos de caducidad explícitos y vinculados al impacto concreto del shock tarifario.

Fuente: Medios

