No es solo fútbol. La presencia de Messi en Inter Miami generó un boom inmobiliario y ahora las celebridades y los grandes inversores se pelean por comprar propiedades en la ciudad.
Desde su llegada al Inter Miami, el capitán argentino construyó una cartera inmobiliaria de alto valor en el sur de Florida, en medio del creciente protagonismo de la ciudad como destino para compradores extranjeros.
Entre sus propiedades se destaca una mansión frente al agua en Fort Lauderdale, adquirida en septiembre de 2023 por US$10,75 millones. La residencia cuenta con 10 dormitorios, nueve baños, pileta, gimnasio, spa y dos muelles, sobre un terreno con aproximadamente 52 metros de frente al agua.
A esa operación se suman propiedades en Sunny Isles Beach y cuatro unidades en un nuevo desarrollo de Brickell. De una de estas últimas trascendió un precio cercano a los US$7,5 millones.
El caso de Messi se inscribe en un fenómeno más amplio: Miami se consolidó como uno de los destinos buscados para invertir en inmuebles dolarizados, con una presencia cada vez más visible de compradores argentinos.
La cercanía, la oferta residencial de alta gama y el creciente protagonismo internacional de la ciudad impulsaron un interés que excede al deporte y alcanza a empresarios, ejecutivos y grandes inversores.
En ese contexto aparece el denominado “efecto Messi“. La inversión de una figura de alcance mundial no determina por sí sola el mercado, pero contribuye a instalar a Miami entre las alternativas para colocar capital o adquirir una segunda residencia.
Qué buscan los grandes inversores que compran propiedades en Miami

Nick Pérez, presidente de la división de condominios de Related Group, señaló que el interés ya no pasa exclusivamente por los metros cuadrados: “El comprador internacional quiere saber qué va a encontrar cuando llegue y cuánto tendrá que ocuparse de la propiedad”.
Pérez observa una demanda sostenida de compradores latinoamericanos, del Reino Unido, Turquía e Italia. Son perfiles que valoran que un inmueble pueda funcionar como vivienda, segunda residencia o inversión, junto con servicios asociados a la hotelería.
También cambió el concepto de segunda vivienda: utilizar una propiedad durante una parte del año y alquilarla cuando está desocupada agrega una variable financiera. En ese escenario, Brickell sobresale por combinar viviendas, gastronomía, entretenimiento y servicios.
Los acontecimientos internacionales también pueden acelerar decisiones. El Mundial de la FIFA expuso la ciudad ante visitantes extranjeros que pudieron experimentar cómo es vivir allí, algo que, según Pérez, puede acortar los tiempos de quienes ya analizaban una inversión.
En el segmento de lujo aparecen operaciones cercanas a los US$7 millones, mientras que departamentos de mayor tamaño y penthouses pueden alcanzar los US$8 millones. Los inversores también observan zonas en transformación antes de que ese proceso se refleje completamente en los precios.
La cartera de Messi resume esa tendencia: combina una mansión frente al agua con departamentos de lujo en distintas zonas del sur de Florida. Miami se convirtió así en un mercado donde compradores internacionales buscan vivir, invertir y eventualmente generar ingresos con sus propiedades.
Fuente: Medios

