Santiago “El Pulga” Fredes, entrenador de Club Luján, falleció este martes a los 36 años. Una semana atrás había dirigido un amistoso -el jueves con JJ Urquiza-, pero tras el partido se sintió mal y fue internado en el sanatorio Austral de Pilar, donde recibió el diagnóstico de Síndrome de Guillain‑Barré. Su deceso conmocionó al club y a quienes lo conocían.
El sentimiento en Luján se volcó al dolor y al recuerdo. En un comunicado, la institución resaltó que Fredes dejó una huella imborrable “como jugador, entrenador y formador” y destacó su entrega, su pasión y el sentido de pertenencia que siempre mostró. Para muchos, era un símbolo de identidad.
El Club Luján comunica con profundo dolor y tristeza que nuestro director técnico Santiago Fredes ha sido declarado con muerte cerebral.
— Club Luján (@ClubLujan_Ok) December 2, 2025
El "Pulga" nos deja una huella imborrable como jugador, entrenador y formador, pero sobre todo como estandarte de los valores que Luján… pic.twitter.com/JSeyaLkJuw
El cuerpo técnico completo del plantel profesional mantiene la actividad en búsqueda de encauzar la temporada 2026, pero el impacto emocional es enorme. La campaña 2025 había sido exitosa: Luján finalizó segundo en su zona con 14 triunfos en 19 partidos, además de avanzar hasta los cuartos de final del Reducido -donde cayó por penales ante Sportivo Barracas-. Fredes había renovado su contrato unas semanas atrás, con la ilusión intacta.
Su historia con el club venía de tiempo atrás. Como jugador debutó en 2011 en Luján, luego pasó por Flandria, Defensores Unidos de Zárate y Excursionistas, antes de regresar en 2018 para colgar los botines y tomar la responsabilidad en las divisiones inferiores. En vísperas de la temporada 2025 asumió como primer entrenador. Los hinchas lo recuerdan especialmente por su gol en la dramática final de permanencia ante San Miguel, en 2013: un penal picado en tiempo suplementario que aseguró la continuidad del Lujanero.
En señal de respeto y duelo, el club suspendió todas las actividades programadas en su sede social. El ascenso argentino perdió a uno de sus suyos, con sólo 36 años y un camino que todavía soñaba con ascender.
Fuente: Medios

