La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de Ley de Presupuesto 2026 al aprobarlo en general con 132 votos afirmativos, 97 negativos y 19 abstenciones, y giró la iniciativa al Senado, donde el oficialismo buscará convertirla en ley antes del cierre del período de sesiones extraordinarias.
El debate se desarrolló en un clima de alta tensión política y estuvo marcado por las diferencias en torno a la política fiscal del presidente Javier Milei. El proyecto, presentado por un Poder Ejecutivo integrado por economistas y con eje en el superávit fiscal, proyecta para 2026 un crecimiento del 5% del Producto Bruto Interno, una inflación anual del 10,1% y un tipo de cambio de $1.423 para diciembre del año próximo.
Durante la sesión, el presidente de la Comisión de Presupuesto, Alberto “Bertie” Benegas Lynch, defendió la iniciativa como una herramienta técnica que garantiza el equilibrio fiscal y sostuvo que responde al principio de “no gastar más de lo que se tiene”.

Pese a la aprobación en general, el tratamiento del Presupuesto continúa con la votación en particular por capítulos. El proyecto consta de 12 capítulos y varios artículos generaron fuertes cruces, especialmente el artículo 75, que propone derogar las leyes de Emergencia en Discapacidad y de Financiamiento Universitario, sancionadas este año por el Congreso y luego vetadas por el Presidente.
Desde la oposición, Victoria Tolosa Paz cuestionó el enfoque del oficialismo y advirtió que el Presupuesto profundiza el ajuste, la recesión y la pérdida del poder adquisitivo. En la misma línea, Jorge Taiana calificó al texto como inverosímil y alineado con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y alertó sobre el desfinanciamiento de áreas como educación, ciencia y tecnología.

Entre los artículos más cuestionados se encuentra el 70, que elimina la movilidad automática de las asignaciones familiares, incluida la AUH, al desligarlas del índice previsional. También generó rechazo el artículo 69, que limita el alcance de la Ley de Zonas Frías a la Patagonia, Malargüe y la Puna, y el artículo 30, que deroga financiamiento para normas vinculadas a educación, ciencia y defensa.
Otro punto central del debate fue el artículo 74, que autoriza al jefe de Gabinete a realizar adecuaciones presupuestarias para cumplir el fallo de la Corte Suprema sobre la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, una cláusula clave para asegurar el respaldo del PRO.
Desde la izquierda, Myriam Bregman calificó al proyecto como un “presupuesto del Fondo Monetario Internacional”, mientras que el radical Lisandro Nieri defendió la propuesta al considerar que recupera la normalidad fiscal, aunque reconoció que puede mejorarse la calidad del gasto. Miguel Ángel Pichetto expresó preocupación por el impacto del rumbo económico sobre la industria y el empleo, y cuestionó el aumento de las importaciones y el rol de China en la política exterior.

En el cierre del debate, Fernando De Andreis respaldó el proyecto y pidió avanzar con privatizaciones, mientras que Máximo Kirchner sostuvo que el ajuste recae sobre jubilados, personas con discapacidad y estudiantes, y definió al Presupuesto como una herramienta de disciplinamiento fiscal sin sensibilidad social.
El proyecto contempla un gasto total superior a los $400 billones, prevé un superávit financiero sin emisión monetaria, prorroga beneficios impositivos para energías renovables hasta 2045 y establece exenciones impositivas para el gasoil importado, medidas que fueron cuestionadas por sectores productivos del interior.
Uno de los momentos más tensos de la jornada fue la caída del capítulo 11, que fue rechazado por 123 votos contra 117 y dos abstenciones. En ese capítulo se habían concentrado varias de las modificaciones más resistidas, entre ellas las vinculadas a la coparticipación, la zona fría y la actualización de asignaciones familiares, que quedaron sin efecto tras la votación negativa.
La oposición denunció que el oficialismo agrupó esas medidas para forzar apoyos sin permitir votaciones diferenciadas. Maximiliano Ferraro calificó la maniobra como una extorsión, mientras que Germán Martínez habló de una perversidad para blindar el artículo 75.

Con la media sanción obtenida, el Gobierno dio un paso clave en su estrategia fiscal, aunque el futuro del Presupuesto 2026 dependerá ahora de las negociaciones en el Senado y de la capacidad del oficialismo para sostener los acuerdos alcanzados en Diputados.
Fuente: Medios

