La llegada de la Copa Davis a Neuquén tiene una historia que cruza dos de las grandes pasiones de Horacio Marín: el tenis y la industria energética. El presidente y CEO de YPF fue uno de los principales impulsores para que la serie entre Argentina y Turquía se dispute este fin de semana en el estadio Ruca Che, en una cita inédita para la provincia.
La serie se jugará el sábado 19 y domingo 20 de septiembre y marcará la primera vez que Neuquén reciba una eliminatoria de Copa Davis. Para que el evento fuera posible, el Ruca Che fue acondicionado con una cancha rápida bajo techo y otros requerimientos técnicos de la competencia internacional.
Según contó Federico Bolan, vicepresidente de ECyDENSE, Marín tuvo un papel decisivo para articular la llegada del evento y generar el vínculo entre la Asociación Argentina de Tenis, el gobierno neuquino y otros actores involucrados en la organización.
“Sin Horacio Marín, no habría Copa Davis en Neuquén. Gestionó, sumó, se sentó con el gobernador Rolando Figueroa, aunaron criterios y el cruce finalmente se llevará a cabo en el barrio San Lorenzo”, sostuvo Bolan en declaraciones al programa Grito Sagrado, de AM550 y Canal 24/7. La frase refleja la interpretación de uno de los protagonistas de la organización sobre el rol de Marín en la llegada de la serie.
El propio titular de YPF explicó que su relación con Mariano Zabaleta, vicepresidente de la Asociación Argentina de Tenis, fue uno de los puntos de partida. “Lo conozco desde hace tiempo por el tenis. Tenemos una muy buena relación y a veces nos juntamos a comer. La idea de la AAT era tener otra sede para la Davis en el interior del país y lo que hice yo fue unir puntas. Hablé con el gobernador de Neuquén y se dio”, contó.
La elección de Neuquén también tuvo una respuesta concreta del público. Según relató Marín, Zabaleta le había consultado cómo imaginaba la venta de entradas. “Mirá, yo creo que en tres días están todas afuera”, le respondió. Poco después, según su relato, Zabaleta volvió a comunicarse para contarle que las localidades se habían agotado en aproximadamente media hora.
Una raqueta antes que los pozos
Mucho antes de convertirse en uno de los principales ejecutivos de la industria petrolera argentina, Marín había construido otra carrera: la de tenista juvenil.
Nacido en La Plata en 1963, empezó a jugar alrededor de los 11 años en el Club Universitario de esa ciudad. Su formación no se limitó a las clases convencionales. Según recordó él mismo, sumaba varias horas de entrenamiento en el frontón y rápidamente comenzó a competir en torneos regionales y nacionales. (Mejor Informado)
Su desempeño lo llevó a ubicarse entre los mejores juveniles del país y a representar a la Argentina en competencias internacionales. En 1981, durante su última temporada como junior, disputó torneos de Roland Garros, Wimbledon y el US Open, tres de los cuatro Grand Slam del circuito.
También jugó interclubes para el Buenos Aires Lawn Tennis Club y compartió circuitos juveniles con jugadores que luego llegarían al profesionalismo y a la Copa Davis.
Entre quienes lo recuerdan de aquella época aparece Roberto Argüello, quien fue compañero suyo de dobles y más tarde tuvo su propia carrera profesional. “Era aguerrido, buen devolvedor. Era mi compañero de dobles; salimos campeones en +16 en Perú. Un tipo amable, de perfil bajo”, recordó.
También quedó instalado entre quienes lo vieron jugar el recuerdo de un jugador particularmente combativo. El profesor platense Fernando Rodríguez Canel lo describió como un tenista muy reflexivo para su edad, mientras que Ignacio Andrada sostuvo que tenía “mejor revés que el de Gaudio”. Son apreciaciones de personas que compartieron aquella etapa con Marín.
Wimbledon, el sueño de un chico de La Plata
La relación entre Marín y Wimbledon no es una metáfora construida retrospectivamente. Fue, literalmente, uno de los sueños de su adolescencia.
Años después, cuando asumió la conducción de YPF, contó esa historia frente a los trabajadores de la compañía. “Quise siempre jugar Wimbledon, y cuando lo logré, tuve una adrenalina que no la pude explicar. Cuando empecé en la industria energética, siempre soñé con trabajar en YPF. Era mi Wimbledon”, dijo.
El paralelismo resume buena parte de su trayectoria: una meta deportiva que perseguía desde chico y otra profesional que terminó alcanzando décadas después.
Su recorrido como tenista juvenil incluyó además una experiencia que todavía recuerda con detalle. En Wimbledon, contó, logró superar una primera ronda frente al japonés Toshiyuki Tsuji, antes de enfrentarse al australiano Wally Masur. “A Wimbledon fui relajado, porque era mi sueño de pibe”, relató. Luego recordó que Masur lo superó con claridad y hasta llegó a romperle tres raquetas durante el partido por la potencia de sus golpes. (Mejor Informado)
Aquella experiencia quedó guardada como uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva.
Del tenis a la ingeniería
La historia de Marín cambió cuando decidió que no iba a alcanzar el objetivo que se había impuesto dentro del tenis: llegar al puesto 100 del ranking mundial.
No esperó demasiado para tomar la decisión.
“Yo jugaba al tenis y quería ser el mejor, pero largué porque me di cuenta de que no podía llegar a la cima. Me puse una meta muy alta y, si no la alcanzaba, tenía que decidir rápido mi futuro”, explicó.
Fue entonces cuando volcó su energía hacia los estudios y la industria. Se graduó como ingeniero químico en la Universidad Nacional de La Plata, realizó una maestría en Ingeniería en Petróleo en la Universidad de Texas y posteriormente completó un programa ejecutivo en Stanford. Antes de llegar a YPF desarrolló durante 35 años su carrera en Tecpetrol, donde ocupó diferentes cargos y tuvo un papel destacado en el desarrollo de Fortín de Piedra, en Vaca Muerta. (Mejor Informado)
Esa trayectoria terminó llevándolo a la conducción de YPF, una responsabilidad que él mismo comparó con aquella vieja meta deportiva.
“Vine a YPF por el bronce y para hacer las cosas bien. No por otra cosa”, afirmó.
Y agregó: “Esto es muy impresionante, es una empresa de miles de personas, la más grande de la Argentina y tenés que ponerle el cuerpo”.
La disciplina del tenis como método de trabajo
Marín también suele vincular su etapa como deportista con la forma en que encara los desafíos profesionales.
En una entrevista recordó las rutinas de entrenamiento que llevaba adelante durante su adolescencia: comenzaba temprano con actividad física, sumaba horas de tenis y trabajaba específicamente sobre su resistencia y potencia.
“Sí, totalmente. Es un deporte muy mental y debés tener metodología para mejorar. Y no te la inculcan, la tenés que hacer vos”, explicó al ser consultado sobre la influencia del tenis en su vida profesional.
Para él, aquella formación le dejó una manera particular de enfrentar los objetivos: establecer una meta, trabajar sobre ella y medir constantemente los resultados.
Es una idea que aparece también cuando habla de YPF y de su paso por la industria.
El tenis nunca desapareció
Aunque dejó de competir hace décadas, Marín nunca perdió el interés por el deporte. Sigue los torneos, consulta regularmente el ranking de la ATP y mantiene especial atención sobre los grandes jugadores del circuito.
En sus entrevistas menciona a Roger Federer, Novak Djokovic y Carlos Alcaraz, y recuerda especialmente sus viajes a Londres para asistir al ATP Finals.
También existe una conexión familiar con el tenis de alto nivel. Su hermano, Guillermo Marín, fue quien organizó la exhibición que llevó a Roger Federer a la Argentina en 2012. Horacio contó que en aquella ocasión tuvo la oportunidad de conversar con el suizo y hasta de pelotear con él.
“La última vez que le pegué a una pelota, ¡track!, fue con Roger”, contó entre risas.
Después de aquella experiencia, dejó nuevamente la actividad. Una de las razones, explicó, fue que ya no encontraba la misma motivación competitiva y también los problemas físicos que acumuló después de tantos años jugando sobre cemento.
Ahora, el tenis vuelve a cruzarse con YPF
La Copa Davis en Neuquén volvió a unir ambas partes de su historia.
Marín anticipó meses atrás que la serie llevaría una fuerte identidad vinculada con Vaca Muerta y que existía la intención de que los jugadores argentinos ingresaran al estadio con los mamelucos de YPF antes de comenzar los partidos, una propuesta que debía recibir autorización de las autoridades del tenis internacional. También dijo que el piso de la cancha llevaría la marca Vaca Muerta. (Mejor Informado)
El vínculo entre energía y deporte aparece también en la propia elección de Neuquén como sede. La organización de la serie se integró a una estrategia de la Asociación Argentina de Tenis para llevar competencias internacionales a distintos puntos del país. (Diario Río Negro)
Para Marín, la oportunidad tiene además un componente personal.
“A Wimbledon fui relajado, porque era mi sueño de pibe”, recordó. Y cuando habla de aquella experiencia deportiva y de su llegada a YPF, vuelve una y otra vez a la misma palabra: adrenalina.
“Por eso dije que estar en YPF es como mi Wimbledon profesional”, explicó.
Del sueño juvenil a una cita internacional en Neuquén
Este fin de semana, mientras Argentina y Turquía se enfrenten por la Copa Davis en el Ruca Che, la historia personal de Marín terminará de cerrar un círculo particular.
El hombre que de adolescente entrenaba durante horas para llegar a los grandes escenarios del tenis terminó décadas después trabajando para que uno de esos grandes acontecimientos llegara a Neuquén.
La Copa Davis será, desde el sábado, un acontecimiento deportivo para la provincia. Para Marín, además, tendrá una dimensión personal difícil de separar de aquella historia que comenzó con una raqueta en el Club Universitario de La Plata y que, muchos años después, volvió a aparecer en un estadio del barrio San Lorenzo. (Mejor Informado)

