Lo que comenzó como una observación casual en un taller mecánico del conurbano bonaerense terminó convirtiéndose en una innovación médica utilizada en hospitales de Europa. Jorge Odón, mecánico oriundo de Lanús, es el creador del “OdonAssist”, un dispositivo diseñado para asistir partos vaginales y reducir riesgos tanto para la madre como para el recién nacido.
El invento ya fue utilizado en 48 partos en Argentina y en alrededor de 300 nacimientos en 40 hospitales de cinco países europeos, según datos difundidos por autoridades sanitarias del Reino Unido y la empresa encargada de su fabricación. Especialistas lo consideran una de las innovaciones más relevantes en obstetricia desde mediados del siglo XX, al ofrecer una alternativa al fórceps y a la ventosa obstétrica.

Cómo funciona el dispositivo
El OdonAssist está pensado para casos en los que el trabajo de parto vaginal se detiene o presenta complicaciones. Consiste en un tubo y una campana de plástico flexible que se introduce en el canal vaginal y se adapta a la cabeza del bebé. Una vez posicionada, la campana se infla con aire para sujetar al recién nacido y permitir una tracción controlada mientras la madre continúa pujando.
De esta forma, facilita la extracción del bebé y puede evitar procedimientos más invasivos o incluso una cesárea de urgencia. Según los profesionales que participaron en las pruebas clínicas, se trata de un sistema sencillo de utilizar y menos agresivo que otras herramientas obstétricas.
"Aguante Argentina"
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) June 3, 2026
Porque la BBC hizo un informe sobre un mecánico de autos argentino que acaba de cambiar la forma de hacer partos en el mundo. pic.twitter.com/fdw7o1q06I
La historia detrás del invento
La idea surgió en 2006 a partir de una situación completamente ajena al ámbito médico. “Todo comenzó con un truco que un empleado de mi taller le estaba haciendo a otro y que consistía en tratar de sacar un corcho de dentro de una botella. Yo pensaba: ‘la va a tener que romper’”, recordó Odón en una entrevista con BBC Mundo.
Sin embargo, el trabajador utilizó una bolsa plástica, la introdujo en la botella, la infló con aire y logró extraer el corcho sin romper el recipiente. “Me quedé impresionado con ese mecanismo de pinza de aire y de cinta transportadora”, explicó el inventor.

A partir de esa escena, comenzó a desarrollar una idea que, según reconoce, llegó de manera inesperada: “Fue un milagro lo que me pasó, porque no tenía ningún problema con el embarazo de ningún familiar o conocido”.
Del taller a la OMS
Días después, Odón compartió el proyecto con su socio, el ingeniero Carlos Modena, y con un médico en Buenos Aires. La iniciativa fue ganando respaldo hasta llegar a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de Mario Merialdi, entonces jefe del área de salud reproductiva.
Con el avance de los ensayos clínicos y el desarrollo del dispositivo, el invento comenzó a implementarse en distintos países. Según Odón, en las pruebas realizadas en Argentina y Europa “ningún bebé ha resultado lesionado”.

Fuente: Medios

