El caso del juez federal de Roca, Hugo Horacio Greca, sumó nuevos capítulos y ahora quedó bajo análisis del Consejo de la Magistratura de la Nación, tras una serie de incidentes ocurridos en audiencias judiciales con la defensora oficial Celia Delgado.
El conflicto se originó el 10 de septiembre del año pasado, cuando Greca abandonó una audiencia durante 18 minutos sin disponer un cuarto intermedio, luego de que la defensora solicitara una breve pausa. El episodio incluyó advertencias hacia Delgado y un posterior descargo que derivó en su denuncia.
“Fue una chiquilinada, en efecto le falté respeto a todos los que estaban en la audiencia, inclusive a la doctora Delgado“, reconoció el magistrado al referirse a lo ocurrido.
Tras ese hecho, la jueza federal de Neuquén, Carolina Pandolfi, dispuso medidas cautelares que incluyeron la prohibición de que Greca dirija audiencias en las que intervenga Delgado.
Si bien hubo un período de aparente normalización, la situación volvió a repetirse el 19 de marzo de este año, lo que motivó una nueva intervención judicial y la ampliación de las restricciones, incluyendo una prohibición de acercamiento.
Ante la reiteración de episodios, el caso fue elevado al Consejo de la Magistratura, organismo con facultades para evaluar y eventualmente sancionar a jueces federales.
Descargo, autocrítica y tensión en audiencia
Durante su descargo ante Pandolfi, Greca volvió a referirse al episodio inicial:
“En definitiva, la verdad, no deja de ser una chiquilinada eso de levantarme, porque el que tiene que dar coherencia en estas circunstancias es el juez y no las partes, así que en definitiva voy a tener que pedir disculpas a todos los que estaban presentes, público, fiscales y defensoras“.
En una audiencia posterior de conciliación, que se interrumpió momentáneamente por la salida del juez, Greca también expresó:
“Yo me veo mucho en usted a veces, en esa personalidad inquisitiva (…) Somos muy parecidos en personalidad y además la vez anterior que usted me interrumpió, yo le digo una cosa, yo le interrumpo a la doctora Delgado y cuando usted me interrumpió me sentí como yo la trataba a la doctora Delgado en esa condición y no me gustó para nada (…) Es inevitable que uno vea la realidad ajena en la propia (…) Son cosas que voy a ir modificando (…) Es una enseñanza ver lo que le pasa a los ajenos“.
Nueva denuncia y acusación de violencia de género
Meses después, la defensora Celia Delgado volvió a denunciar al magistrado, esta vez por violencia de género, a partir de nuevos episodios en audiencias.
Greca rechazó las acusaciones y sostuvo: “No son hechos de maltrato los que se denuncian, sino una serie de sentimientos que a la letrada le generan las decisiones adversas a sus requerimientos jurídicos o posicionamientos procesales”.
También cuestionó el rol de la jueza interviniente al señalar que se la ubicaba como una especie de “policía moral”.
La mirada de la jueza Pandolfi
En su resolución, Carolina Pandolfi respondió:
“Lamento profundamente que el Dr. Greca se sienta amenazado por el ejercicio sincero e intelectualmente honesto que procuro hacer de mis facultades jurisdiccionales. Fui llamada a intervenir en un conflicto delicado tanto en su dimensión institucional como humana. Intento hacerlo con toda la prudencia y equilibrio que la situación amerita“.
La magistrada aclaró que el eje del análisis no estaba en el contenido de las decisiones judiciales, sino en el trato hacia la defensora: “la ridiculización a la que la somete a la defensora”.
En esa línea, remarcó que si bien un juez puede cuestionar planteos legales, “no tiene derecho a sermonear a quien lo formula, pues incurre en violencia psicológica”.
Un caso con impacto institucional
Pandolfi también sostuvo que el problema no radica en las resoluciones judiciales, sino en “el modo en que ellas son transmitidas y las descalificaciones hacia su tarea profesional”, lo que podría encuadrarse como violencia psicológica según la legislación vigente.
Además, cuestionó que en una audiencia en la que Delgado se descompensó, el juez no ofreció asistencia ni garantizó atención inmediata, lo que sumó preocupación sobre su accionar.
Con el expediente ya en manos del Consejo de la Magistratura, el caso abre un debate sobre los límites en el ejercicio de la función judicial y el trato en el ámbito de audiencias, en un conflicto que combina dimensiones legales, institucionales y personales.
Fuente: Medios.

