La prohibición que durante más de dos meses dejó sin trabajo a artistas callejeros en Bariloche llegó a su fin. Este jueves, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una nueva ordenanza que regula la actividad en la vía pública y habilita nuevamente los espectáculos urbanos en distintos sectores de la ciudad.
La iniciativa surgió tras el fuerte conflicto que se generó luego de que el intendente Walter Cortés dictara una resolución que suspendió las presentaciones de músicos, malabaristas, estatuas vivientes, titiriteros y otros artistas callejeros en todo el ejido urbano. La medida había provocado reclamos y protestas de trabajadores culturales que denunciaban la pérdida de su única fuente de ingresos.
El nuevo marco regulatorio fue impulsado por la concejal Roxana Ferreyra, del bloque Nos Une Bariloche, mediante el proyecto 569/26. La ordenanza establece zonas habilitadas para las intervenciones artísticas y crea además un registro municipal obligatorio para quienes desarrollen actividades culturales en la vía pública.

La sesión tuvo un tratamiento particular. Primero se votó el proyecto en general y luego algunos artículos específicos por separado, a pedido de los bloques PRO y Primero Río Negro, debido a las diferencias entre la actividad artística y la de los limpiavidrios.
Finalmente, el Concejo aprobó todo lo vinculado a los artistas callejeros, pero rechazó habilitar el trabajo de los conocidos “trapitos” o limpiavidrios.
“Quedó aprobado todo lo relacionado a los artistas callejeros y desaprobada la actividad de los limpiavidrios. Uno de los ejes del proyecto es que no sea un permiso, sino un derecho”, explicó Ferreyra tras la sesión.
El conflicto que se extendió durante dos meses
La ordenanza aprobada este jueves llegó después de más de dos meses de tensión entre el municipio y el sector cultural. La polémica comenzó con la resolución 70072 impulsada por el Ejecutivo municipal, que prohibió las actividades callejeras tanto para artistas como para limpiavidrios.
Desde entonces, músicos, actores, malabaristas y artistas urbanos realizaron festivales y varietés bajo la consigna “El arte callejero no es delito”, con el objetivo de visibilizar el reclamo y exigir una regulación que les permitiera volver a trabajar.
Ferreyra sostuvo que durante el período de prohibición incluso se labraron multas contra artistas que intentaban trabajar en las calles para conseguir ingresos básicos.
“Estamos en una situación compleja y estos espectáculos a la gorra son lo que les permite llevar el pan a la casa”, señaló la concejal.
Festejos y regreso del arte urbano
La aprobación de la ordenanza fue celebrada dentro y fuera del recinto. Artistas callejeros, músicos, titiriteros, estatuas vivientes y malabaristas siguieron la sesión y festejaron la posibilidad de regresar a los espacios públicos de Bariloche.
La nueva normativa también contempla mecanismos de fiscalización y control municipal para ordenar la actividad y priorizar a los trabajadores culturales locales frente a la creciente llegada de artistas de otras ciudades.
“Que el Estado controle y ordene, pero que deje trabajar”, resumió Ferreyra durante el debate.
Fuente: Medios.

